Todo para Bebe: "Cuentos para sentir" de Begoña Ibarrola

martes, 19 de julio de 2011 |

Todo para Bebe: "Cuentos para sentir" de Begoña Ibarrola


"Cuentos para sentir" de Begoña Ibarrola

Posted: 19 Jul 2011 08:00 AM PDT

Cuentos para sentir

¿Cómo le explicaríais a vuestro hijo qué son los celos? ¿Y a vuestra hija podríais decirle qué es el miedo? Muchas veces nos encontramos perdidos para explicarles a nuestros pequeños algo tan complejo como son los sentimientos.

Por ello, Begoña Ibarrola, escritora y psicóloga, ha juntado imaginación y formación, realidad y ficción, para crear una colección llamada “Cuentos para sentir” (Grupo SM).

En esta colección de cuentos, Ibarrolla toma situaciones del día a día y emplea multitud de recursos, tales como las metáforas, la ficción o las fábulas, para que los más pequeños comprendan mejor los sentimientos que muchas veces les invaden pero que desconocen su significado.

Entre los sentimientos y emociones que nos podemos encontrar se encuentran la alegría, la tristeza, el miedo, el enfado o la vergüenza, entre muchos otros. Todo ello explicado por niños, duendes, príncipes o animales para que los niños puedan sentirse identificados.

Además, al final de cada historia nos encontramos una serie de cuestiones relacionadas con el cuento y los sentimientos que en él se reflejan, o incluso dibujar al personaje protagonista de cada relato.

A mí personalmente siempre me ha fascinado la milenaria tradición de contar cuentos, aunque poco a poco está quedando en el olvido, principalmente por el estilo de vida que llevamos en la actualidad.

No obstante, es muy importante sacar tiempo para compartir cuentos con nuestros hijos, ya que no sólo podemos enseñarles valores o fomentar su imaginación, sino que además es una rica fuente para desarrollar su lenguaje.

Estos libros están desde hace unos años en mi biblioteca particular, y puedo asegurar que no sólo me ayudan a explicarles a los niños y niñas los sentimientos y emociones, sino que me hacen regresar a mi infancia cada vez que los vuelvo a leer.

Más información | Grupo SM
Foto | Librarian Avenger en Flickr
En Bebés y más | Tarjetas de emociones para expresar sus sentimientos




Hermanos y discapacidad: cuando falta información

Posted: 19 Jul 2011 06:00 AM PDT

hermano y discapacidad

Ocurre en ocasiones que, cuando se le pregunta a un niño sobre qué le pasa a su hermano o hermana, generalmente no saber qué responder. También puede pasar que responder con el nombre del problema, pero sin saber exactamente lo que es.

A los niños, cuando les falta información acerca de la discapacidad de un hermano, comienzan a elaborar interpretaciones propias a partir de lo que ven o escuchan.

Esto ocurre principalmente porque a veces los padres no dan la información necesaria, ya que opinan que así le protegen. Es como si no encontraran la ocasión idónea para sentarse junto a sus hijos y aclararles las dudas sobre lo que le ocurre a su hermano o hermana.

Puede pasar también que los padres quieren saciar el ansia de saber de su hijo sin discapacidad, pero no saben cómo hacerlo. O incluso puede ser que ya hablaran en alguna ocasión, pero no le han actualizado el tema.

En muchas familias la discapacidad se vuelve un tema prohibido, ya que tienen la falsa creencia de que si no se habla de la discapacidad, ésta no existe.

Falsas creencias sobre la discapacidad

Los niños pequeños crean falsas interpretaciones acerca de la discapacidad de su hermano o hermana, todo ello debido a una falta de información sobre el tema, a la que se suma los problemas de comprensión características de la etapa del desarrollo en la que se encuentran (llamada pensamiento egocéntrico).

La falsa creencia que más frecuentemente podemos encontrarnos es aquella en que los pequeños creen que la discapacidad de su hermano se puede contagiar, al igual que un resfriado o el sarampión.

Llegan a esta conclusión porque, según su experiencia del día a día, los niños están expuestos a muchas enfermedades que se pueden contagiar; por ello, deducen que por contagio ellos también se pueden volver sordos, con algún problema para andar…

Otra consecuencia de la falta de información son los temores referidos a la posible muerte o, por el contrario, una mágica curación de su problema.

La necesidad de mantenerlos informados

Los niños necesitan saber qué les pasa a sus hermanos, qué es eso de la discapacidad, qué va a pasar con él en el futuro… Y muchas veces nos hacen llegar sus ansías de saber, pero no de forma directa. Por ello, hay que estar atentos para responder a estas preguntas ocultas.

Toda la información que puedan obtener les será de gran utilidad para poder responder a sus propias inquietudes, preguntas que les puedan hacer amigos, compañeros…

Por ello, debemos ser atentos, comprensivos y estar siempre disponibles para poder aclarar las dudas que puedan surgir a lo largo del desarrollo de nuestros hijos acerca de la discapacidad de su hermano o hermana.

La información que se les ofrezca debe ser graduada, adecuada a cada etapa del desarrollo y que se vaya actualizando. Esto último es muy importante, ya que según nuestro hijo crezca irán surgiendo nuevas cuestiones y dudas que requerirán distintas respuestas.

También debemos estar atentos a las preguntas indirectas, es decir, aquellas que no nos preguntan directamente, ya que es otra forma de demandar información y no es tan clara como cuando nos lo preguntan sin ocultarlas.

Conclusión

Debemos tener siempre presente que la falta de información acerca de la discapacidad de un hermano o hermana no es tan beneficiosa como se puede pensar en un principio.

Para que nuestro hijo o hija sin discapacidad pueda comprender qué está pasando y pueda adaptarse a ella sin problemas, es necesario saber la realidad. Por ello, es importante informar acerca de la situación de forma clara y real.

Más información | Asociación AMAR
Foto |theodens en Flickr
En Bebés y más | Mi hermano tiene discapacidad I y II, Cuentos infantiles para comprender la discapacidad




Trastornos del habla: tratamiento de la tartamudez

Posted: 19 Jul 2011 01:00 AM PDT

Tratamiento tartamudez

El tratamiento de la tartamudez cambia según la orientación teórica del logopeda sobre el origen del trastorno del habla.

Hace algunos años se pensaba que era conveniente no intervenir en la tartamudez antes de los cuatro años de edad, ya que se producian bastantes desapariciones espontáneas durante esta etapa sin que existiera ningún tipo de intervención por parte de un especialista.

No obstante, actualmente se interviene lo más pronto posible y, si es posible, antes de la edad escolar. Con ello se intenta evitar que se refuerce el problema en la fluidez del habla del niño.

Para niños en edad preescolar (de tres a seis años), se interviene mediante programas de tipo preventivo, donde existe un papel importante para la participación de los padres en la terapia.

Generalmente, la intervención en preescolares se centra en cuatro aspectos:

  • Mejorar la comunicación en el ambiente del pequeño
  • Disminuir el estrés interpersonal
  • Proporcionar recursos para mejorar la fluidez del habla
  • Generar habilidades o eliminar errores en el lenguaje del niño

En conclusión, en los niños pequeños es conveniente evaluar y modificar las condiciones ambientales antes de empezar un tratamiento de la tartamudez, además de contar con la intervención de los padres durante el mismo.

Foto | ECohen en Flickr
En Bebés y más | Detectar la tartamudez




"Debemos bajar a nuestros padres del pedestal". Entrevista al psicólogo Ramón Soler

Posted: 18 Jul 2011 11:00 PM PDT

padre e hijo

Publicábamos ayer la primera entrega de la entrevista que ha realizado Bebés y más al psicólogo Ramón Soler, en la que nos adelantaba una explicación sobre la manera en la que los padres reproducimos la crianza que recibimos, incluyendo azotes, insultos o gritos. Queremos seguir profundizando en esa línea en esta segunda parte.

La mayoría de los padres aman con locura a sus hijos y hacen lo que creen mejor para ellos, pero eso a veces implica que comenten errores y que les hacen daño física o emocionalmente. La mayor barrera es entender, explicarnos y superar que quizá nuestros padres, si nos pegaron o usaron los castigos o amenazas, se equivocaron aunque nos amasen. Y si repetimos sus errores, sin duda, repetiremos el daño que nos hicieron a nosotros.

¿Cómo podemos asimilar que el que nos pegaran no estuvo bien sin por ello negar el amor que nos tenían nuestros padres?

Es una cuestión muy controvertida que debemos resolver si pretendemos ser adultos libres y emocionalmente sanos.

Parece difícil de entender que los mismos padres que nos pegan, nos digan a continuación que nos quieren. Para el niño supone una tremenda contradicción: por un lado, la intuición le dice que el amor no puede ir asociado a los golpes, pero los hechos le demuestran que, los que dicen quererle, le pegan.

¿Y como hacemos para interiorizar lo sucedido y darle cierto sentido?

A medida que crecemos, elaboramos complicadas teorías para tratar de armonizar estos conceptos, al fin y al cabo, siempre nos han dicho que los padres quieren a sus hijos. Pero nuestro yo más profundo sabe que algo no está bien, por eso nos sigue resultando chocante.

Lo entiendo, Ramón, pero no se como podemos entender este conflicto y superarlo.

Resolver esta paradoja es una parte primordial de cualquier terapia que realmente se interese por profundizar en las raíces de los problemas emocionales que sufrimos los adultos.

Explícame que hace el niño para sobrevivir al maltrato.

De pequeños tuvimos que adaptarnos y someternos, pero debemos poder quitarnos la venda que nos pusimos en la infancia para poder sobrevivir entre tanta contradicción y poner las cosas en su sitio, bajar a nuestros padres del pedestal donde los pusimos y verlos como personas de carne y hueso, entendiendo que no son perfectos y que tienen defectos.

¿Es bueno para nuestra salud emocional entender que nuestros padres se equivocaron?

Claro. Sólo entonces podremos preguntarnos si de verdad aquello era amor o eran maneras de moldear al hijo a su imagen y semejanza, siguiendo la misma educación restrictiva que ellos recibieron, sin ser capaces de cuestionarse nada.

¿Qué quieres decir con “moldear a su hijo a su imagen”?

Muchos padres utilizan a sus hijos para vivir a través de ellos la vida que ellos mismos no pudieron vivir. Y, para conseguirlo, recurren a todos los medios a su alcance, incluidos los cachetes, si el niño se desvía demasiado del camino que ellos le han organizado.

¿Qué pasa cuando repetimos lo que nos hicieron y damos el primer azote?

Yo creo que, cuando un padre o madre le da el primer azote a su hijo, algo debe sacudirse en su interior que le haga replantearse lo que ha hecho. Ese es el momento clave en el que los adultos pueden decidir cambiar su vida y la de sus hijos.

Afortunadamente, algunos se dan cuenta y deciden abandonar esa actitud, mientras que otros pasan por alto este momento de duda y siguen transmitiendo la misma violencia que recibieron.

¿ Quieres decir que nos amaron nuestros padres aunque nos pegaran o hicieran daño emocionalmente?

Podremos decir, a lo sumo, que nos amaron a su manera, pero que esa manera de amar no es amor. El amor conlleva respeto y pegar no es respetar.

Por amor, uno es capaz de modificar sus convicciones erróneas. Si no fueron capaces de cuestionarse el sistema educativo que sufrieron por parte de sus propios padres, debemos cuestionarnos hasta qué punto el amor que decían sentir por nosotros era sincero.

Y para terminar con este tema tan conflictivo, me gustaría dejarte con lo que pensaba Alice Miller sobre este tema: "El amor y la automitificación se excluyen mutuamente(...) El verdadero amor soporta la verdad."

Entonces, te pregunto ¿sirve de algo pegarle a un niño?

Si lo que deseamos al pegarle es que deje de hacer algo, lo único que conseguiremos es que tenga miedo de nuestra reacción y busque la manera de seguir haciendo lo mismo, pero sin que nos enteremos.

A la larga, el niño perderá la confianza en sus padres y, con cada cachete, la comunicación con ellos se irá deteriorando. También es muy posible que deje de expresar sus emociones si percibe que no son bien recibidas y los psicólogos conocemos muy bien las dramáticas consecuencias, emocionales y físicas, de reprimir las emociones.

¿Aprenderá el niño que pegar y usar la violencia es aceptable si le pegamos?

Si. si a todo lo anterior le añadimos que el niño aprenderá que la manera de resolver los conflictos es a través de la violencia, podemos concluir que no sirve de nada pegarle a un niño.

Cuando se habla de pegarle a un niño, si no es una paliza, se suele minimizar el problema, pero lo mismo resultaría intolerable si hablamos de pegarle a otro adulto, y especialmente, ahora que la sociedad se está concienciado sobre el maltrato de género, a una mujer. ¿Tu crees que es diferente pegarle a un niño que pegarle a una mujer?

Los que pegan a sus hijos se indignan mucho cuando alguien les plantea la cuestión de si no están tratando a sus hijos igual que los maltratadores que pegan a sus mujeres cuando, en realidad, utilizan excusas muy parecidas para justificarse: "no me hace caso, no cumple con sus obligaciones, me ha respondido mal, ha contestado mal a mi madre…".

Ellos aducen que, dado que la mujer es adulta y está "educada", no hace falta corregirla, mientras que los niños son poco menos que animales salvajes y necesitan una guía para adaptarse a la sociedad, lo cual me parece una tremenda barbaridad.

En estas últimas décadas hemos avanzado mucho en la defensa de los derechos de la mujer y, aún así, se producen muertes casi todas las semanas.

Si, hay un gran rechazo al maltrato a la mujer, pero no es igual cuando hablamos de las mismas amenazas, gritos o golpes a los niños. ¿No es más grave incluso pegarle a un niño indefenso?

Pensemos en lo que sucede con los niños que son más pequeños, más indefensos y que no pueden coger las maletas e irse de casa: las consecuencias para la salud emocional son catastróficas.

Además, los niños agredidos o violentados por su entorno, se enfrentan a la permisividad social que existe frente a la violencia ejercida contra ellos. Todos conocemos casos de personas que se interponen a un agresor cuando está maltratando a una mujer, pero ¿cuántas personas se indignan cuando ven a un padre pegar o agredir verbalmente a su hijo? No muchas ¿verdad?

No, no muchas. Ninguna o casi ninguna. Yo misma he temido intervenir y cuando lo he hecho, me he quedado insegura sobre las consecuencias para el niño.

Según yo lo veo, todo tipo de violencia es reprobable. Tanto pegar a una mujer, como a un niño es una forma de abuso de poder físico y psicológico abominable.

La cuestión es que, para acabar con el ciclo de terror: violencia en la infancia, adultos agresivos que pegan o adultos sumisos que se dejan pegar, las campañas en contra de la violencia deberían empezar a centrarse en la infancia.

Paremos la violencia en la infancia y conseguiremos frenar la violencia en la edad adulta.

Pero, Ramón, no todos los padres tienen recursos educativos o emocionales cuando hay un conflicto con el niño, pierden el control o actuan como se hizo con ellos. ¿Qué podemos hacer si se "porta mal" un niño?

Podemos hacer un esfuerzo por entenderlos. Muchas veces pretendemos que los niños sean como adultos en miniatura y nos olvidamos de que el universo de los niños es totalmente distinto al de los adultos.

Quizás lo que esté haciendo el niño le sirva para aprender algo del mundo en el que vive, algo que dejará de aprender si le impedimos jugar a lo que esté jugando. Por ejemplo, un niño está absorto jugando con agua, pasándola de un recipiente a otro. Seguramente, derrame algo de agua por el suelo, pero ¿podemos decir que se está portando mal? Si le impedimos que siga experimentando con el agua bajo la excusa de que tiene que ser un niño bueno, quizás no le dé tiempo a asimilar lo que estaba aprendiendo con su juego.

Debemos tener mucho cuidado con las etiquetas que les ponemos a los niños. Los niños no son ni buenos ni malos, por lo tanto, portarse "bien" ó "mal" es algo que siempre depende del punto de vista del adulto. Si repetimos estas etiquetas, corremos el peligro de que el niño las interiorice y termine adoptando el papel de "niño bueno" o "niño malo".

Entiendo, pero dime, ¿qué daños emocionales causa en un niño el que los que le tienen que proteger le peguen?

Según compruebo día a día en mi consulta, en primer lugar, crea un desconcierto tremendo y mucha inseguridad. Si los que, supuestamente, deben cuidarme, me tratan así, ¿quién va a ocuparse de mi bienestar? El niño no tiene otros padres, por lo que si quiere sobrevivir, acaba adaptándose a la situación en la que vive. Además, para amoldarse a las exigencias de sus padres, renuncia a su verdadera personalidad, la esconde bajo capas y capas de reglas, órdenes y sumisiones.

Con el tiempo, el niño terminará perdiendo su yo interior y asumiendo que el trato que recibe es lo normal, que lo merece por su forma de ser y que así es el amor.

La tensión que provoca vivir en un ambiente violento, donde en cualquier momento y por cualquier cosa te pueden dar un azote, genera una total indefensión. Esto tendrá un efecto dramático sobre la autoestima del niño, que arrastrará en su vida adulta y le afectará en sus relaciones de amistad y de pareja.

Además, tendrá una mayor tendencia a enfermar, debido que una larga exposición a las hormonas del estrés disminuye la respuesta inmunitaria del cuerpo y le hará más vulnerable ante cualquier ataque contra sus defensas.


Ramón Soler es psicólogo especialista en Hipnosis Clínica y experto en Terapia Regresiva Reconstructiva. Con amplia experiencia como psicólogo, se especializó en el tratamiento del autismo, en la Universidad de Málaga. Desde hace varios años, colabora con la Asociación malagueña SIDI, puntera en el tratamiento del Autismo.

Como experto en psicología infantil, ha desarrollado junto a Elena Mayorga Toledano (licenciada en Filosofía y Letras y escritora experta en literatura infantil) una terapia específicamente dedicada a los problemas psicológicos infantiles denominada Terapia de Guiones Psicoeducativos para niños.

Hasta aqui esta segunda entrega de la entrevista al psicólogo Ramón Soler, en la que nos ha explicado el perjuicio que nuestros padres, si nos pegaban o nos hacían daño emocional, nos causaron y nos ha dado unas primeras claves para entender las consecuencias que tiene repetir ese modelo.

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Qué llevar a un viaje con bebés y niños: el botiquín

Posted: 18 Jul 2011 09:00 PM PDT

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Continuamos con nuestro Especial Viajar con niños en Bebés y más hablando un poco más acerca de aquellas cosas que debemos llevar pensando en los niños. Hoy nos centraremos en el botiquín, puesto que la salud de los niños se desestabiliza más fácilmente que la nuestra y no siempre sabemos dónde acudir ni siempre tendremos un sitio cercano al que acudir.

Lo que tengamos que llevar dependerá en gran parte del lugar de destino, ya que no es lo mismo ir a Mallorca que ir a algún país en vías de desarrollo porque hay lugares en los que podremos encontrar de todo y otros en los que no y porque hay lugares donde hará calor y algunos medicamentos podrían no conservarse bien.

Creo que lo más oportuno es hablar de todo lo que podría ser interesante llevar, sea cual sea el destino y, si consideráis que es demasiado, porque vais cerquita o a algún país desarrollado, vais quitando cosas (que os sobrarán unas cuantas).

Botiquín para niños

  • Paracetamol y/o Ibuprofeno: para la fiebre o para el dolor...
  • Suero fisiológico en monodosis: que nos puede servir tanto para curar alguna heridita, como para echar en los ojos si ha entrado algo o en la nariz si aparecen los moquitos.
  • Antibiótico oral de amplio espectro: sólo si vamos a ir a algún país en vías de desarrollo y vamos a estar bastantes días… mejor si no hay que reconstituirlo con agua ni guardarlo en la nevera, claro (y difícil que nos lo receten, en cualquier caso).
  • Sobres de rehidratación oral: por si aparecen las diarreas. Habrá que prepararlos con agua embotellada. También podemos encontrar bricks con el suero ya preparado, que podremos llevar en el avión siempre que no pasen de 120 ml.
  • Crema con corticoides: muy útil para los eccemas, para reacciones alérgicas locales o para reducir los habones de los mosquitos.
  • Crema antibiótica: por si alguna herida o picadura se empieza a infectar
  • Crema de protección solar: evidente… no suele ir en el botiquín, pero por si acaso la ponemos también.
  • Repelentes de insectos: no hay mucho que decir, mejor prevenir que curar.
  • Termómetro: el gran olvidado. No solemos acordarnos de él porque no cura ni trata, pero sin él difícilmente podremos saber cuán grave puede llegar a ser una fiebre
  • Tiritas: ahora las hay hasta de los personajes favoritos de los niños, así que no hay excusa para utilizarlas si queremos tapar alguna pequeña herida.
  • Gasas estériles y esparadrapo: dejan pasar el aire más que las tiritas, así que lo ideal para no macerar la piel suele ser una gasa con esparadrapo alrededor (aunque ya digo que si la herida es pequeñita, puede ir bien una tirita).
  • Tijeras, pinzas y vendas: para curar con lo anterior.
  • Antiséptico no yodado: el mejor es la clorhexidina. El Betadine no se recomienda ya porque el yodo se absorbe muchísimo y puede ser peligroso para la tiroides.
  • Crema para el pañal: supongo que quien lleva pañales ya cuenta con ello, pero por si acaso puede ser muy útil llevar cremita para el culito por si se le irrita.

Pero siempre que se pueda, acudir al médico

Todo lo comentado son posibles soluciones a posibles problemas que pueden darse durante un viaje y que responden a la necesidad de tratar alguna afección, básicamente mientras damos con algún médico. La automedicación puede ser peligrosa y más en niños, que no siempre son capaces de explicar lo que sienten.

Por eso siempre que sea posible y siempre que creamos que es necesario (en caso de fiebre, diarreas, infecciones,...) deberemos acudir a un centro de salud para constatar que el tratamiento que hacemos es el adecuado o para que nos recete lo más adecuado en cada caso.

Más información | Famiped
Foto | emerille en Flickr
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