Todo para Bebe: Niños: ¿quién los necesita?

domingo, 26 de junio de 2011 |

Todo para Bebe: Niños: ¿quién los necesita?


Niños: ¿quién los necesita?

Posted: 26 Jun 2011 09:00 PM PDT

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Estos días se ha publicado en el diario inglés The Telegraph un artículo de opinión de Julia Stephenson, escritora de una columna semanal en el diario Independent sobre estilo de vida "verde" y autora de dos novelas, en el que dice que es feliz de no tener hijos.

En dicho artículo explica que está un poco cansada de la imagen de mujeres solas y tristes que se suele dar de las mujeres que llegan a la menopausia sin haber sido madres, sobretodo porque ella, que no lo ha sido, va siempre bien arreglada, guapa y aparenta menos años de los que tiene, todo ello gracias a que tiene más tiempo para ella que las que sí son madres y porque ha podido invertir en sí misma los 234.000 euros que se estima que cuesta criar a un hijo.

Además está feliz porque su relación de pareja es estrecha y sólida ya que, según comenta, ella puede poner a su pareja en primer lugar y no en el último, como todos aquellos hombres abandonados que acaban por salir corriendo de casa en busca de aventuras (en el sentido literal y el metafórico de la palabra), porque no son capaces de sobrellevar la competencia de los hijos en la lucha por recibir la atención de la mujer.

Se queja la escritora de un artículo publicado hace un mes en su país que decía que el 19% de las mujeres británicas llegaban a la menopausia sin haber sido madres, mostrando a esas mujeres como personas desoladas, tristes y vacías. Se queja porque según comenta: "¿cómo se puede perder algo que nunca has tenido?".

De hecho va un poco más allá y pregunta qué sentido tiene lamentarse por algo que no tiene solución, es decir, por qué quejarte de que ya no puedes tener hijos si no puedes solucionarlo. Incluso invita a reflexionar sobre la felicidad, ya que para muchas mujeres tener hijos es una alegría, pero no es una garantía segura de la felicidad.

La autora continúa explicando que nunca ha tenido demasiado cuidado de no quedarse embarazada y que sólo una vez creyó estarlo (no buscaba tenerlo, pero si venía seguiría adelante) cuando estuvo seis meses sin menstruación. A pesar de ello las pruebas dieron negativo y al confirmarse que no había embarazo sintió un gran alivio.

Mi reflexión

Podría continuar resumiendo las palabras de Julia Stephenson, pero creo que ya he comentado la parte más sustanciosa de su artículo de opinión.

Cada cual que extraiga las conclusiones y opiniones que quiera acerca de sus palabras, que yo sacaré las mías (y ya que estoy en el teclado sigo escribiendo y os las cuento).

Dice esta señora que no se puede perder algo que nunca has tenido y aunque en el sentido literal tiene razón, pues una mujer no es madre hasta que tiene hijos, la mayoría de mujeres tiene la intención de tener hijos en algún momento de su vida porque forma parte del proyecto personal y familiar de casi todo el mundo. Como casi todo el mundo y casi todas las mujeres saben que algún día serán madres, la intención y el objetivo hace que sí se sepan madres en algún momento (“yo seré madre, por supuesto”). Si por lo que sea los niños no vienen y llega el día en que alguien te dice "lo siento señora, pero a estas alturas usted no puede tener hijos" es inevitable que haya una sensación de pérdida. No por algo que tenías, sino por algo que sabías que ibas a tener.

No es que todas las que no tienen hijos tengan que sentirse desoladas y tristes, pero sí es lógico y lícito que muchas de ellas se sientan así. Si ella no se siente así y, si de hecho está contenta por no haber sido madre, pues oye, yo me alegro, pero que no niegue los sentimientos de otras muchas mujeres que no sienten esa felicidad por no haber tenido descendencia.

Con respecto al papel de los padres lo siento, pero esta señora tiene un ramalazo machista que asusta: está contenta porque gracias a no haber sido madre ha podido dedicarse en cuerpo y alma a su relación de pareja, no como todas las madres que dejan al marido en segundo plano (abandonado, dice), llegando éste (lógico, según dice esta señora) a huir de casa por no poder soportar la competición que se establece con el bebé.

Pues lo siento, señora Stephenson, pero el marido que siente que tiene que competir con su hijo por el amor o el tiempo de su mujer muestra una falta de madurez digna de preocupación extrema (si es así, hay psicólogos muy buenos que pueden ayudar), así que estar contenta por haber mantenido al hombre tranquilo, feliz y cerquita por no haber tenido hijos (pobrecito, no fuera que se agobiara por la presión de tener un bebé en casa) me parece un modo de ver la felicidad de pareja un tanto penoso.

En fin, no sé qué pensáis vosotras, pero la mayoría de veces que leo opiniones de mujeres que en teoría deben defender a otras mujeres siento que hablan por una minoría y que en vez de ayudar acaban empeorando las cosas.

Vía y Foto | The Telegraph
En Bebés y más | “No Kid. 40 buenas razones para no tener hijos”, Women Child-free: mujeres libres de hijos. “La maternidad es el caviar emocional de los pobres”, Women Child Free (2): la venganza. Maternidad en positivo, Sobre el neomachismo y la crianza con apego




Padres deportivos y padres antideportivos

Posted: 25 Jun 2011 11:00 PM PDT

deporte

La actividad física de los niños es fundamental para la salud, y el deporte es un modo de crear hábitos saludables en este sentido. Pero, ¿siempre los padres están favoreciendo la buena práctica de deporte? ¿Qué actitudes tienen los padres ante el deporte de sus hijos?

Hay que tener en cuenta que podemos estar haciéndole un flaco favor al mostrar determinada actitud ante la práctica deportiva (del hijo o de los demás), o al convencerlos para que practiquen tal o cual deporte.

Los ejemplos que siguen pueden parecer exagerados, pero son muestra de tendencias en las que clasificar a los padres “deportivos” o “antideportivos”. Una tipificación que habla de “padres fanáticos”, “padres entrenadores”, “padres indiferentes”... Seguro que a todas estas calificaciones les ponemos cara.

Aclaremos que no sólo nos referimos a padres en género masculino, aunque generalmente sean ellos los que llevan “las botas” en este tema, sino que también se incluyen las madres que apoyan o echan a perder lo que podría ser disfrutar de un deporte, en combinación o no con su pareja.

Padres antideportivos

Ante el deporte, existen estos tipos de padres y madres “antideportivos”:

  • El padre fanático, típico de muchas películas donde el progenitor se exalta si el árbitro pita en contra del equipo de su hijo o éste sufre una falta… Es aquel que busca la victoria de su hijo por encima de todas las cosas, no respeta las decisiones de los árbitros y jueces, utiliza vocabulario hostil (incluso contra su propio hijo), siempre está protestando y ve con buenos ojos las trampas, los engaños o la violencia si ello conlleva la victoria.
  • El padre deportivamente frustrado. Son padres que han querido destacar en un deporte y no lo han conseguido. Son deportistas frustrados y trasladan su frustración a sus hijos. Suelen escoger para sus hijos la actividad en la que ellos han fracasado, sin tener en cuenta las preferencias de los niños, lo cual es claramente contraproducente, ya que esta actitud suele provocar rechazo e incluso odio hacia el deporte preferido del padre. Los regalos e incentivos giran entorno a ese deporte, e invierten tiempo y dinero en formar al niño en una actividad que no siempre es de su agrado.
  • El padre entrenador. Este perfil de padre, busca en su hijo un deportista de élite. Como norma general obvia el placer del juego por el entrenamiento duro. Este tipo de entrenamiento provoca riesgos fisiológicos y psicológicos ya que ni el organismo ni la mente de un niño están preparados para un sobreentrenamiento. También este tipo de padres suelen desatender los consejos de los entrenadores y maestros, ya que piensan que todo lo saben. En este punto recordamos la otra cara de la medalla, un documental que muestra los excesos que se producen para lograr que los niños ganen en sus deportes, con padres que, o bien lo permiten, o bien ellos mismos participan en el entrenamiento inhumano.
  • El padre representante. La figura del manager llevada a la paternidad. En niños que presentan buenas cualidades físicas o deportivas, el padre ofrece "los derechos" deportivos de su hijo a un club o entidad deportiva. En definitiva, hacer negocio a cuenta del hijo. Incluso puede provocar un cambio de equipo del niño, sin tener en cuenta sus preferencias o su grupo de amigos, para fichar por un club que le promete dinero a medio o largo plazo.
  • El padre indiferente. Se asocia a padres que le da igual que sus hijos practiquen deporte o no. Simplemente apuntan a los niños a un club deportivo o les compran unos patines, bicicleta… para que pasen tiempo entretenidos mientras ellos realizan otras actividades. La finalidad del tutor no es una formación integral y deportiva de su tutorando, sino tener tiempo libre a consta de una actividad deportiva (sin importarle nada más).
  • El padre sobreprotector. Es el padre que prohíbe a su hijo realizar actividades físicas o deportivas porque son susceptibles de generar lesiones o golpes. Suelen preferir que su hijo juegue al fútbol en la consola que en la cancha polideportiva. Y aunque está claro que hay que evitar riesgos en los deportes infantiles, con esta actitud inhiben el derecho fundamental del niño de jugar, de relacionarse y de crecer en un ambiente social, colectivo y grupal.

deporte niños

Padres deportivos

El padre deportivo, por su parte, muestra las siguientes características, que ya os enumeramos al hablar de este tipo de padre que incentiva el deporte adecuadamente:

  • Apoya e incentiva la práctica deportiva entendida esta como un proceso formativo integral que fomenta la relación social y la integración grupal.
  • Tiene en cuenta los intereses deportivos del niño y no los suyos.
  • Sabe distinguir entre la peligrosidad y la sobreprotección.
  • Practica siempre que puede actividad física con sus hijos.
  • Respeta las decisiones del entrenador y árbitros, enseñando a sus hijos que el juego también tiene normas que han de ser tenidas en cuenta para poder pasarlo bien.
  • Hacen ver a sus hijos que la finalidad del deporte escolar, es la recreación y la socialización, por encima de los resultados deportivos.
  • Enseña a ganar con humildad.
  • Enseña a perder con deportividad.
  • Recrimina la falta de respeto por los compañeros, rivales, entrenadores o árbitros.
  • Fomenta la deportividad y no violencia.

El deporte o la actividad física ha de ser practicada como un juego, de forma individual o en grupo, interaccionando con los compañeros y de un modo habitual.

Desde que son bebés los padres podemos favorecer la actividad física, y una vez crecen y muestran interés por practicar deporte, hemos de ser ese tipo de padres que tratan de apoyarles y acompañarles en sus deportes, adquiriendo nuevos aprendizajes saludables y divertidos.

Vía | Proyecto Ludos – Recursos TIC
Foto | magnusfranklin, sergis blog en Flickr
En Bebés y más | El juego (no el deporte) es el mejor ejercicio para los peques, Padres “deportivos”, hijos deportistas, El ejercicio físico es mejor que las dietas para la obesidad infantil




Relación entre el trabajo infantil y la educación

Posted: 25 Jun 2011 09:00 PM PDT

Niño trabajando

Como os contábamos hace unos días, se ha celebrado el Día Mundial contra el Trabajo Infantil 2011, que hace hincapié en la necesidad de erradicar esta forma de explotación.

El Programa Internacional para la Eliminación del Trabajo Infantil de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha publicado un informe técnico sobre trabajo infantil y educación, basado en estudios realizados en 34 países en todas las regiones del mundo.

Al analizar de qué manera el trabajo infantil afecta los principales indicadores escolares, las conclusiones de la OIT refuerzan la convicción de que combatir el trabajo infantil es un medio para alcanzar las metas establecidas por los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas. El informe destaca que:

  • El trabajo infantil genera una disminución en la matriculación en la escuela primaria y afecta de manera negativa las tasas de alfabetización entre los jóvenes.
  • Existe una clara evidencia de que cuando los niños trabajan y van a la escuela, a medida que las horas de trabajo aumentan, disminuye la asistencia a la escuela.
  • Altos niveles de trabajo infantil están asociados con resultados más bajos en el Índice de Desarrollo de la Educación, que mide el rendimiento de la educación primaria universal, la alfabetización de adultos, la calidad de la educación y la igualdad de género de un país (toma datos de 127países del mundo).
  • Existe una importante relación entre el nivel de la actividad económica de los niños y las tasas de repetición de la escuela primaria. La repetición de grado con frecuencia lleva a que los niños abandonen la escuela.
  • Los niños y niñas trabajadores rurales tienen la tendencia a estar entre los más desfavorecidos. Las niñas con frecuencia tienen una carga doble de trabajo dentro y fuera del hogar, que pone en peligro su escolaridad.
  • El nivel de educación secundaria es sólo de 46 por ciento para los niños y de 43 por ciento para las niñas, y en el África al Sur del Sahara, sólo uno de cada cinco niños asiste a la escuela secundaria.

La lucha contra el trabajo infantil supone un paso para conseguir la educación para todos, extender y mejorar la protección y educación integrales de la infancia, especialmente para los niños más vulnerables y desfavorecidos, como los que sufren la explotación laboral.

Vía | Educación en valores
Foto | Dale Ellerm en Flickr
En Bebés y más | Día Mundial contra el trabajo infantil: el trabajo no es cosa de niños, Movimiento Mundial en favor de la Infancia, Hoy, Día Mundial de la Infancia, El Día del niño en Japón