Todo para Bebe: ¿Deberían estar los padres presentes cuando hacen pruebas a sus hijos?‏

jueves, 10 de febrero de 2011 |

Todo para Bebe: ¿Deberían estar los padres presentes cuando hacen pruebas a sus hijos?‏


¿Deberían estar los padres presentes cuando hacen pruebas a sus hijos?‏

Posted: 10 Feb 2011 08:50 PM PST

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Una de las vivencias más complicadas para los padres a nivel emocional es aquella en que su hijo se pone enfermo y debe ser tratado o cuando hay que hacerle pruebas o procedimientos invasivos.

En el momento en que entras por la puerta de un centro sanitario parece que pierdes el control de tu hijo, como si cedieras la responsabilidad a los médicos que le van a tratar. Esto tiene su lógica, porque son los profesionales sanitarios los que van a actuar para tratar de restablecer la salud física del niño, sin embargo existe, en ocasiones, un gran vacío emocional en el trato con los niños y en casos así son necesarios unos padres comprensivos que estén al lado de su hijo apoyándole.

En la Carta Europea de los Niños Hospitalizados se puede leer que un niño tienen derecho “a estar acompañado de sus padres o de la persona que los sustituya el mayor tiempo posible durante su permanencia en el hospital, sin obstaculizar la aplicación de los tratamientos necesarios para el niño”.

A pesar de ello hay muchos profesionales que, ante un procedimiento (como una sutura, un análisis de sangre, un sondaje, etc.), instan a los padres a que dejen al niño solo, diciendo incluso que “son normas del centro”.

La opinión de los padres

En los últimos años cada vez más padres declaran querer estar presentes en el momento en que se realice alguna prueba a su hijo. Algunos estudios (los menos) hablan de que menos de la mitad de los padres quieren estar con su hijo en esos momentos, mientras que hay otros (la mayoría) en que la cifra es cercana al 90%. En cualquier caso, la mayoría de los padres desearían tener, al menos, la opción de decidir.

Esta opción de decidir se centra, sobretodo, en el tipo de procedimiento que se va a realizar, ya que cuanto más invasivo sea el procedimiento, menos padres desean estar presentes (hablamos por ejemplo de una reanimación cardio-pulmonar o una intubación endotraqueal).

Por norma general, los padres creen que su presencia ayuda a su hijo, ya que les permite demostrar que lo apoyan y lo quieren. Curiosamente, o quizás no tanto, el acompañamiento no solo beneficia al niño, sino también a los padres. Varios estudios al respecto demuestran que los padres que presencian los tratamientos y las pruebas realizadas a sus hijos tienen menos ansiedad que los que deciden no hacerlo.

Además, los padres sienten que forman parte del proceso y que están ayudando al personal sanitario, ya que al observar el papel de los padres en esas circunstancias se ha visto que más del 90% de los padres habla con sus hijos para calmarlos y cerca del 80% mantiene contacto físico directo con ellos.

Cómo lo sienten los niños

Según la edad de los niños es difícil valorar qué beneficios comporta el hecho de que los padres estén presentes durante la realización de una prueba. Esto se debe a la dificultad para evaluar el dolor (muchos niños no hablan o no saben muy bien cómo describir el dolor).

Sin embargo, parece lógico que ante una situación estresante para un niño se busquen todas las estrategias posibles para calmar la ansiedad y la presencia de los padres es, sin duda alguna, una de ellas.

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Algunos autores han tratado de cuantificar dichos beneficios y se han conseguido resultados dispares, ya que en algunos estudios se observa que los niños se comportan peor cuando están sus padres y en otros, en cambio, parece que se comportan mejor. Sin embargo, bajo mi punto de vista, el objetivo de estos estudios es erróneo, pues lo que interesa no es que el niño se comporte mejor o peor, sino que viva el momento con la menor ansiedad posible (a mí como enfermero nunca se me ocurriría sacar fuera a los padres para conseguir que el niño, asustado, estuviera más quieto).

Qué opinan los profesionales sanitarios

El único estudio español en el que se recoge la opinión del personal sanitario muestra que el 95% de los médicos están a favor de la presencia de los familiares junto con el niño, mientras que tan solo el 45% de los enfermeros y el 50% de los auxiliares piensan igual.

Los motivos que se argumentan en contra son los siguientes (además de enumerarlos los comentaré):

  • Mayor nerviosismo de los niños: No es cierto. Lo más lógico es que ante una situación estresante en que probablemente se le va a hacer daño a un niño (daño provocado por diversas personas desconocidas), éste se sienta más acompañado si está en contacto directo con un familiar o, si al menos, tiene contacto visual con él. Cuanto más solo se sienta, más nervioso y asustado estará.
  • Mayor angustia de los padres: No es cierto. Ante una situación en que a un hijo se le debe hacer un procedimiento doloroso que no comprende (o aunque lo comprende), los padres hacen de tripas corazón y prefieren, por norma general, estar presentes hablando y dando la mano, si es posible, a su hijo, para demostrarle que están ahí para lo que haga falta. Lo más lógico es que los nervios sean muy superiores si están fuera, sabiendo que su hijo lo está pasando mal sin ellos poder hacer nada.
  • Mayor riesgo de denuncias: Lamentable. Una mala praxis lo es tanto si los padres están presentes como si no lo están. Imagino que la gracia está en que si los padres no lo ven, siempre puedes disimular el trabajo mal hecho. Por otra parte, el objetivo debe ser siempre buscar el mayor beneficio del niño, así que hacer salir a los padres afuera para evitar una posible denuncia me parece, como digo, lamentable. Además, algunos estudios sugieren que cuando los padres presencian las intervenciones de los profesionales y observan que hacen todo cuanto pueden por su hijo tienen menos ansiedad, menos dudas (“creo que podrían haber hecho más”) y muestran más gratitud por el esfuerzo realizado.
  • Interrupción del procedimiento: En ninguno de los estudios realizados al respecto se ha comentado ningún caso de interrupción del procedimiento. Esto no quiere decir que no haya algún padre que al ver sufrir a su hijo decida detener la prueba o tratamiento, sin embargo deben ser tan pocos, que el solo hecho de sugerirlo es irrespetuoso y está fuera de lugar (y mira que lo he oído veces: “prefiero que estén afuera porque alguno se te puede echar encima”).
  • Mayor duración del procedimiento: Depende. Algunos procedimientos pueden ser más lentos y en otros apenas habrá diferencia (poner una vía, sacar sangre, suturar una herida,...). De todas maneras, me parece más lógico tardar más tiempo en hacer algo para conseguir que un niño viva el momento de la mejor manera posible que obviar su bienestar para acabar antes.
  • Mayor nerviosismo del personal sanitario: También es posible, aunque siguiendo el hilo del punto anterior, el que importa es el niño, no el personal sanitario. Si un profesional se pone nervioso porque los padres están presentes tratando de apoyar a un niño que puede sufrir mucho tendrá que buscar estrategias para conseguir apaciguar dichos nervios. Nadie nace enseñado y está claro que las primeras veces tiembla la mano, sin embargo el tiempo aporta seguridad y la seguridad aporta serenidad.
  • Peor rendimiento del personal sanitario: Lamentable. Hemos de mirar por el bienestar de los niños, no por el rendimiento del personal sanitario. Como he dicho, el que no sepa, que haga por aprender, pero que no ponga a los padres como excusa.
  • Interferencia en la formación del personal sanitario: Lógico. A nadie le gusta ver sufrir a su hijo, así que los padres deseamos siempre que lo que se le vaya a hacer a un niño, sea haga en las mejores condiciones y en el menor tiempo. A pesar de ello podemos entender que alguien esté aprendiendo y que puede tener menos práctica al realizar algunos procedimientos (mientras sea capaz de retirarse a tiempo si ve que no es capaz). En cualquier caso, si un padre se niega a que un estudiante lleve a cabo alguna técnica, debería respetarse su decisión

Volviendo a los derechos de los niños…

Tanto hablar de beneficios y de opiniones de padres y profesionales para decir, finalmente, que aunque alguien opine que es mejor que los padres no estén presentes, es un derecho del niño estar acompañado en todo momento por un adulto. Es decir, los padres no deben decir “tengo derecho a estar con mi hijo”, sino “mi hijo tiene derecho a estar con sus padres”. Esto quiere decir que los profesionales sanitarios no deben “invitar” a los padres a esperar fuera, ni aún cuando argumenten que son normas del centro, porque, repito, es un derecho fundamental de los niños.

Una experiencia personal

Teniendo Jon dos años se cayó en casa haciéndose una herida en la cabeza que requería un punto de sutura. En el Hospital nos invitaron a salir, pero Miriam se negó en rotundo. Yo desconocía que era un derecho de mi hijo, así que nadaba entre dos aguas, como padre veía normal acompañar a mi hijo, pero como sanitario entendía su postura, más que nada porque lo tenía normalizado (de tantas invitaciones a salir, uno cree al final que debe ser así).

Finalmente, tras varios “tiras y aflojas”, suturaron a Jon en nuestra presencia. Entonces un médico se acercó y nos dijo:

Entiendo vuestra postura porque yo también soy padre, pero esto no lo podéis hacer porque le estáis dando a entender al niño que le hacemos daño y que vosotros no estáis haciendo nada al respecto.

Como todas las tortillas tienen dos caras, decidimos darle la vuelta y ver qué había ahí debajo:

Sí, pero después de haberse abierto la cabeza, hay que suturarle sí o sí, así que ya que hay que coserle y hacerle daño, prefiero explicarle que hay que hacerlo, que va a doler, pero que papá y/o mamá no se va a separar en ningún momento de él.

Dentro de unos días os comento algún otro caso personal, porque como muchos padres y madres, me he visto en más de una ocasión en dicha tesitura.

Fotos | Ateo Fiel en Flickr
Bebés y más | Derechos del niño hospitalizado (y de sus padres), Los derechos del niño hospitalizado, Cómo hacer frente a una enfermedad en la infancia




"El Mundo Magnético": analizamos este mapamundi magnético‏

Posted: 10 Feb 2011 06:16 PM PST

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Desde que le explicaron a mi hijo los cinco continentes en el colegio no ha parado de señalar alguno de ellos cada vez que veía un mapa. Fue tal la pasión que demostraba cuando veía uno que decidimos imprimirle un mapamundi para que lo mirara tranquilamente.

Esta Navidad decidimos hacerlo un poco más grande y un poco más dinámico y dimos con “El Mundo Magnético“, un mapamundi magnético a modo de puzzle cuyas piezas son imanes. Tras más de un mes de uso podemos ofrecer nuestra visión acerca de este recurso educativo.

Características

Se trata de un mapa adherido a una base de madera cuyas dimensiones son 77 cm de ancho x 47 cm de alto x 0.5 cm de profundidad. Como veis no es precisamente pequeño y por el espesor podéis deducir seguramente que tampoco es especialmente ligero. Pues estáis en lo cierto. Pesa nada menos que 2,8 Kg.

Dicha robustez nos asegura que tendremos mapa para mucho tiempo (atrás quedaron los pósteres que se arrugaban y rompían por las puntas).

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El puzzle consta de 92 imanes que conforman todos los países y regiones del mundo con su nombre, la capital y una ilustración que lo caracteriza. En España, por ejemplo, podemos ver a una pareja bailando sevillanas (al menos no sale un torero), en Francia la Torre Eiffel y en Reino Unido la torre del Big Ben.

Los imanes también están adheridos a madera y por ello las piezas son resistentes y agradables de utilizar. Las formas de las mismas son muy variopintas, lógico si tenemos en cuenta que la mayoría adoptan la forma del país que representan.

En manos de un niño

A mi hijo Jon le gustó mucho, tanto, que el primer día lo hizo tres o cuatro veces seguidas y luego dos o tres veces más durante la tarde. Ahora se acerca de vez en cuando y lo vuelve a hacer, redescubriéndolo ahora que sabe leer las capitales y los países y añadiendo características que hemos comentado en otras ocasiones (“Mira papá, aquí está Japón, donde vive Nobita” o “Mira, Italia, ¡donde viven los romanos!”).

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Tengo que decir que su hermano Aran ayuda a motivarlo, ya que de vez en cuando se queda un rato delante del puzzle y, como poseído por algún ser de energía desbordante, arranca todas las piezas del puzzle para dejarlas caer hasta que no queda ninguna en su sitio. Acto segundo se va sin mirar atrás. Objetivo cumplido.

Mi opinión

Mi opinión se basa en el uso que le dan mis hijos, sobretodo el mayor, claro. Juega, hace el puzzle, coloca las piezas, asigna una pequeña historia a algunas de ellas, inventa situaciones con algunos de los personajes pintados y hasta los hace viajar a otros países (“este se va a Corea del Norte”) y además de todo ello aprende.

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La construcción es sólida y robusta. El mapa es bonito, colgado queda muy decorativo y no desentona con una habitación infantil porque cada región tiene un color diferente. Sobre el precio, cuesta 42,95 euros (cada cual que haga su valoración al respecto).

Ahora bien, es un “juguete” educativo y antes de comprarlo me aseguraría de que el niño tiene cierto interés por saber dónde están los países. Si no, lo más probable es que no le haga demasiado caso (a no ser que le gusten los puzzles).

Más información | Eurekakids
En Bebés y más | Eurekakids, nuevas tiendas y venta online, Mapas personalizados por los peques, Puzzle abecedario de madera




Niños sin límites

Posted: 10 Feb 2011 11:06 AM PST

niños sin límites

Ya he explicado que yo soy una madre que no acepta los castigos, ni la superioridad del adulto que exige ser obedecido por serlo, ni mucho menos cualquier manifestación de violencia física hacia los niños.

Todo lo contrario, soy, aparentemente, una madre muy permisiva, que negocia y permite que el niño se haga responsable y dueño de su vida. Sin embargo, por mucho que defienda los derechos de los niños, sus necesidades y lo que viene en llamarse “crianza de apego” no defiendo la crianza de niños sin límites.

Los límites en una crianza empática

Los límites son necesarios, indispensables. Los límites son físicos, son una premisa para la seguridad de todos y para el bienestar emocional de uno mismo y de los que nos rodean. Por eso considero muy importante que los padres que quieren educar con respeto, empatía y dulzura, sepan también que una de las cosas más importantes que deben saber hacer es poner límites.

Los límites son el respeto

Y este es un límite no arbitrario. El respetar el derecho de los demás y no ejercer nuestra libertad o capricho sobre los derechos de los otros. Nuestro bienestar real forma parte del bienestar de los otros.

Los límites son el respeto. Con un bebé los límites son diferentes, pues el bebé es pura necesidad. Necesita el pecho, aunque consideremos que ha comido bastante. Necesita nuestros brazos y nuestra compañía en la vigilia y en el sueño. En esa etapa, nuestras necesidades son menos importantes, pues el bebé puede necesitarnos a costa de nuestro descanso. Pero incluso entonces debemos ser conscientes de lo que necesitamos también nosotros y tratar de comunicarselo con dulzura y empatía.

Sin embargo, a medida que crece el niño y va comprendiendo el lenguaje, la educación que le vamos a dar los padres es fundamental, tanto hacerla de manera respetuosa y no ejerciendo una autoridad incuestionable o imponiéndola con castigos, gritos o golpes, como el transmitir también nuestras necesidades, pues solamente mediante úna guía responsable y coherente conseguiremos que el niño sea realmente empático y sepa respetarnos como personas con los mismos derechos que ellos.

Criar sin azotes no es criar sin límites

Educar sin azotes, educar con respeto, no es ser esclavos del niño, plegarnos a sus caprichos más peregrinos o permitir que nos falta a nosotros o a otras personas al respeto. Si no se pega, no se pega. Es decir, nosotros no pegaremos, pero tampoco podemos consentir que el niño pegue, o insulte o manifieste sus caprichos de manera agresiva.

La diferencia estriba en saber distinguir lo que es necesidad primaria y lo que es una necesidad reflejada, algo que merece un tema más extenso. Pero, resumiendo, un niño no necesita hincharse a helados o bollos, no necesita correr por un restaurante molestando a camareros y comensales, no necesita machacar a los otros niños o a sus padres con gritos o enfados si no se cumplen todos sus deseos.

Tan triste me parece el niño que nunca puede ser un niño y correr en libertad por miedo a un cachete o a un insulto como el niño que crece sin entender que relacionarse con los demás supone un ejercicio de responsabilidad y empatía bilateral.

Sin chantajes ni etiquetas, también es nuestra obligación, igual que nos ponemos en su piel y entendemos sus sentimientos, explicarle el nombre de estos y como funcionan en las otras personas. Si nos molesta que grite o ponga la televisión a todo volúmen debemos explicarlo sin perder la paciencia, desde pequeños, para que crezcan como personas completas y seguras.

La seguridad se cimenta en la confianza

La seguridad del niño y la confianza en sus padres se cimenta en la empatía mutua, paulatinamente educando en la reciprocidad y el entendimiento de que ni somos los adultos los que nos imponemos en nuestros deseos siempre ni los niños tienen derecho a molestar a los demás por el hecho de serlo.

Educar en empatía no es educar sin límites ni convertir a los niños en salvajes egoístas, sino todo lo contrario, ayudarles a ser responsables de sus actos y respetuosos con los demás.

Los límites físicos son comprensibles y los niños los asumen por experiencia. Los límites en el comportamiento se aprenden del ejemplo y de la coherencia, no dándoles carta blanca para cualquier comportamiento por muy molesto que sea, sino exponiendo las razones por las que hay un lugar y un sitio para todo. No debemos temer poner límites a los comportamientos inadecuados, con paciencia y sin violencia, pero hay que ponerlos y explicarlos.

No podemos confundir educar con respeto con educar niños sin límites, pues precisamente educar es formar personas responsables que sepan respetar a los demás y entenderlos, empezando por respetarlos y entenderlos nosotros, pero no quedándonos en eso y dejando que la naturaleza siga su curso sin control.

En Bebés y más | Emociones, la asignatura pendiente, 10 cosas que yo le permito hacer a mi hijo, “Inocencia radical”, un libro de Elsa Punset, Diez cosas que queréis que aprendan vuestros hijos, Criar sin azotes: comunicación positiva VI, V, III, II, I




Cuando cuidamos hijos de otros

Posted: 10 Feb 2011 08:00 AM PST

niños
Es frecuente en hogares con niños que vengan amiguitos de nuestros hijos a pasar el día o a jugar un rato a casa. Para las madres y padres cuidadores es como agrandar la familia por un día, pero lo cierto es que esos niños no son nuestros hijos y pueden tener costumbres y normas diferentes a las que tenemos en casa.

Hay muchas situaciones que se pueden plantear cuando cuidamos hijos de otros. La pregunta es, ¿rigen las normas de su casa o las de la nuestra?

Lo deseable es que reine la armonía entre los niños y que el invitado (o los invitados) se adapten a la dinámica familiar. Está en nuestras manos hacer todo lo posible para que así sea, pero en ocasiones pueden surgir pequeños conflictos.

Una casa abierta

Antes de tener hijos nuestra casa está abierta a los amigos, pero al convertirnos en padres y cuando nuestros hijos llegan a la edad en que empiezan a relacionarse con sus pares la casa se abre también a los amigos de nuestros hijos.

Hay padres que precisamente por evitar conflictos no dejan que sus hijos vayan a casa de otros niños ni invitan a su casa. Particularmente, me encantan las casas abiertas. A mi han criado así y me gusta que mis hijas aprendan a ser hospitalarias desde pequeñas.

Los primeros invitados son compañeritos de colegio, vecinos o hijos de amigos. A veces los padres están presentes pero otras veces no. Y es aquí donde pueden surgir conflictos, sobre todo si la forma en que han sido educados esos niños es diferente a la que nosotros hemos educado a nuestros hijos.

Cuando los padres de esos niños son amigos, conocen la forma en la que criamos a nuestros hijos, qué cosas les permitimos y cuáles no les permitimos hacer, y probablemente sea muy parecida a la suya. Pero esto no siempre es así. Puede venir a casa un niño con pautas o hábitos muy diferentes a las que tenemos en casa.

Lo importante es que el invitado se sienta cómodo en casa, pero a la vez que nuestros hijos se sientan a gusto. Para ello creo que es fundamental que las normas sean las mismas para todos.

Niños con manual de instrucciones

Hace poco vino a casa la hija de una vecina. Mis hijas se pusieron a comer galletitas a las seis de la tarde, por supuesto le convidaron a la niña y ella aceptó (se comió unas cuantas, la verdad). Cuando vino la madre a buscarla, le comenté que había comido galletitas y me llevé una regañina por haberla dejado comer las galletitas pues luego la niña no comía la cena.

Desde luego yo no voy a negarle la comida a un niño que viene a mi casa, pero no se me había especificado lo contrario. Así que después de ese conflicto he decidido hacer una pregunta clave cuando me entregan a un niño ajeno: ¿hay algo que tenga que saber sobre Fulanito? Lo mismo vale para alergias que para costumbres alimenticias o lo que sea.

Lo que se me especifica en esa respuesta lo tengo en cuenta y lo cumplo, así me parezca bien o no. Me sabe fatal que mis hijas coman lo que quieran cuando quieran, pero si su madre o padre me han dicho especialmente que Fulanito no puede comer a deshoras, no puedo pasar por encima de esa norma, aunque a mi no me parezca.

¿Las normas de su casa o las de la nuestra?

Pongamos un ejemplo: el niño invitado se pone a saltar en el sofá, le pedimos que no lo haga y nos responde "en casa mi madre me deja". A los padres cuidadores se les plantea la disyuntiva de dejarlo hacer lo que hace en su casa o aplicar las normas que rigen en su territorio. Generalmente, todos se decantan por la segunda, casi nadie permite a otro niño hacer cosas que no le permite a sus hijos en su propia casa.

En mi casa rigen para todo el mundo las reglas internas. A no ser que sea algo "light", en lo que a lo mejor hacemos la vista gorda y lo dejamos pasar.

En conclusión, cuando unos padres permiten que su hijo vaya a la casa de otro niño aceptan las normas que rigen en esa casa.

Por lo general, se conoce a los padres. Casi nadie deja ir a su hijo a la casa de un niño cuyos padres no conoce de nada. Salvo especificación expresa de los padres sobre cualquier asunto, cuando cuidamos a hijos de otros rigen las normas de nuestra casa.

(Para el que le interese saber, las normas de casa para los invitados son: se puede hacer todo el lío que quieran siempre y cuando recojan después, no está permitido saltar en el sofá, se puede ver la tele (un tiempo prudente), y se puede comer a cualquier hora).

Foto | Scott & Elaine van der Chijs en Flickr




Globos japoneses de papel con forma de animales

Posted: 10 Feb 2011 07:40 AM PST

globos

He descubierto unos globos japoneses de papel con forma de animales que me parecen preciosos para decorar la habitación de los niños o cualquier rincón de la casa.

Son de los más versátiles para crear diferentes manualidades, como por ejemplo un móvil para colocar en la habitación del bebé, o manualidades que pueden hacer los niños como colgadores para decorar las puertas de la casa o el cabecero de la cama.

Están fabricados en papel tradicional japonés. Vienen planos, pero al hincharlos se expanden y los animalitos toman forma redondeada. Tienen la ventaja de que se pueden cerrar y volver a armar cuantas veces se quiera, siempre y cuando el papel resista.

Los hay en forma de mono, de cerdito, de oso panda, de pez, de tigre, de elefante… En fin, un montón de simpáticas figuras ideales para adornar cualquier parte de la casa.

Se pueden encontrar en internet o en una pequeña tienda madrileña de la que les hablé días atrás, Copperpot.

Vía | Babygadget
Más información | Not on the high street




Introducir alimentos sólidos a edades tempranas incrementa el riesgo de obesidad

Posted: 10 Feb 2011 06:24 AM PST

sabores

Hay muchas razones para que la OMS recomiende que los bebés sean amamantados en exclusiva durante los seis primeros mese de vida, pero en el caso de bebés alimentados con leche de fórmula, tampoco sería adecuado introducir los alimentos sólidos demasiado temprano.

Los bebés alimentados con fórmula que comienzan a comer alimentos sólidos antes de los cuatro meses de vida son más propensos que el resto a ser obesos.

Un equipo de investigadores estadounidense estudió a 850 bebés y a sus madres durante tres años. Cuando los bebés tenían seis meses, las madres respondieron si los habían alimentado con leche materna, durante cuánto tiempo, y cuándo les habían comenzado a dar sólidos, como cereales, frutas o lácteos.

Cuando los niños tenían tres años, el equipo les midió el peso y la altura para determinar si eran obesos, es decir, si estaban en el 5% más alto del índice de masa corporal (IMC) para su edad y sexo.

En los bebés criados con lactancia materna durante por lo menos cuatro meses, la edad de introducción de sólidos en la dieta (antes de los 4 meses, a los 4-5 meses o a partir de los 6 meses) no influyó en si eran o no obesos a los tres años de edad.

Pero los resultados cambiaron en los bebés alimentados con fórmula desde el principio o a los que se dejó de amamantar antes de los cuatro meses. Estos bebés tenían un 25% de posibilidades de ser obesos a los tres años si habían comenzado a comer sólidos antes de los cuatro meses de edad, unas cifras mucho más elevadas que en el resto de casos analizados.

Los investigadores señalan que uno de los errores más frecuentes es añadir cereales a la leche de fórmula, aportando de este modo calorías excesivas al bebé. Además del inadecuado aporte nutricional, recordemos que existe el riesgo de desarrollar alergias alimentarias a edades tan tempranas.

El estudio ha sido puiblicado en la revista “Pediatrics” con el título de “Timing of Solid Food Introduction and Risk of Obesity in Preschool-Aged Children” (‘El momento de la introducción de los alimentos sólidos y el riesgo de obesidad en niños en edad preescolar’).

En definitiva, la investigación parece confirmar que la lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses del bebé reduce el riesgo de obesidad en el niño, y que tampoco hay prisa para darle alimentos sólidos cuando se alimentan con leche artificial, y especialmente antes de los cuatro meses sería desaconsejable.

Vía | Buena salud
Más información | Pediatrics
Foto | abardwell en Flickr – CC
En Bebés y más | Errores comunes en la alimentación de niños “mal comedores”, Educa el sentido del gusto de tu hijo, Si no le gusta la verdura es por instinto, El tipo de leche artificial que toma el bebé determina su peso




Nuevo programa de TVE, "En familia"

Posted: 10 Feb 2011 05:36 AM PST

En familia TVE

Ayer tuve oportunidad de ver un programa recientemente estrenado en Televisión Española, “En familia”. Os comento que me parece (o al menos así me lo pareció en el programa de ayer) una visión interesante de distintos modelos de familia, no tan “habituales”.

Aunque vi el programa empezado, alcancé a conocer las cinco familias del capítulo de ayer, titulado “Hijos muy deseados”. Una mirada diferente a la paternidad y la maternidad, con historias que hablan de superación y dificultades hasta conseguir formar una familia.

Unos padres invidentes que cuidan de sus gemelos, unos padres homosexuales y su pequeño hijo adoptado, la familia de acogida de dos niños saharauis…

Resultó una visión interesante acerca de estos modelos de familia que cada vez son más frecuentes y aceptados en nuestro entorno, y echar un vistazo a su día a día.

También se habló de una familia que tuvo a sus hijas mediante fecundación in vitro después de muchos años de intentarlo o de una familia interracial con un hijo adoptado y otros biológicos.

Aparte de conocer parte de su cotidianidad, los padres (y algunos de los hijos) nos cuentan sus vivencias detalladamente, haciendo hincapié en los sentimientos relacionados con el vínculo hacia sus hijos, biológicos, adoptados o acogidos.

Según leo en la web de TVE, el primer episodio abordaba los negocios familiares bajo el título de "Familia S.A." y, próximamente hablarán también de las familias que viven con la casa a cuestas ("Nómadas").

El programa “En familia” de TVE se emite los miércoles a las 23’15 por la primera, veremos con qué nos sorprenden la semana que viene y echaremos un vistazo a estas familias atípicas pero conformadas por algo en común, la convivencia con sus hijos y el deseo de ser felices.

Sitio Oficial | RTVE
En Bebés y más | “La noche temática” dedicada a las células madre, "Bebés: la imaginación al poder", documental de Punset, "Madres adolescentes" en televisión: ¿ayuda o morbo?




Facebook censura la foto de una madre amamantando a su bebé

Posted: 10 Feb 2011 02:00 AM PST

Leslie

No es la primera vez que se censuran imágenes de lactancia materna, ni la primera vez que Facebook lo hace. De hecho a raíz de sucesivas censuras en esta red social se ha creado la plataforma Hey Facebook, breastfeeding is not obscene!. La última noticia viene de Chile donde se ha sabido que Facebook ha censurado la foto de una madre amamantando a su bebé, e incluso ha eliminando su perfil.

La madre censurada es la psicóloga chilena Leslie Power Labbé, experta en desarrollo infantil, una de las fundadoras de Espacio Crianza y promotora del Movimiento Ciudadano por un Postnatal de 6 meses íntegros en Chile.

Primero recibió un correo de Facebook anunciando que su foto era considerada ofensiva y que violaba las condiciones de uso de la compañía. Y luego su cuenta ha sido cerrada por tener una “foto que atenta contra personas y colectivos”. La imagen es la que véis arriba, en la que Leslie está dándole el pecho a su bebé de tres meses. No se qué opinaréis pero no le veo absolutamente nada incorrecto. ¿Alguien puede considerar que esta foto es ofensiva?, ¿Se la puede equiparar a una foto de un desnudo?

Al parecer alguien lo ha pensado. Pues han decidido eliminar su perfil de la red social. Los compañeros de Leslie creen que detrás de la censura hay motivos políticos, pues la baja maternal de 6 meses estaba dentro del paquete de medidas prometidas por Piñera como candidato y que hasta ahora como presidente no ha cumplido.

En fin, sea por el motivo que sea, es totalmente insensato que Facebook censure la foto de una madre amamantando.

Sin embargo, hoy he buscado a la psicóloga en la red social y su perfil está activo y con la foto de perfil cuestionada, aunque sin publicaciones desde el 31 de enero, fecha en la que se supone que ha sido cancelada la cuenta. Puede que haya sido restituída, es una posibilidad. De lo que no cabe duda es que la plataforma que pide una baja maternal por seis meses ha tenido buena publicidad con este asunto. Esperemos que logre su cometido.

Vía | La Tercera
En Bebés y más | Hey Facebook, la lactancia materna no es obscena




Un diario para recordar las fechas señaladas del bebé

Posted: 09 Feb 2011 11:58 PM PST

diario

Hace poco en una de nuestras entradas me surgió la duda acerca cuáles habían sido las primeras palabras del bebé, y echaba de menos no tener un diario para recordar las fechas señaladas del bebé.

Lo cierto es que cada vez me lo planteo más, aunque la pequeña ya tenga año y medio, para poder revivir momentos que de otro modo quedarían en el olvido. O no, claro, porque casi siempre se trata de momentos inolvidables y, aunque no recordemos la fecha exacta, sí queda más claro cómo lo vivimos.

Además, tenemos las cámaras de fotos con archivos inmensos en nuestros ordenadores, así como vídeos que documentan con fecha y hora cualquier evento. Claro, esto son excusas para retrasar el uso del diario…

Quién me lo iba a decir a mí, que he escrito un diario prácticamente y con intervalos de descanso desde los 10 a los 27 años. Y entonces sí que escribía largas parrafadas.

Acerca de nuestros peques, en un diario podemos anotar lo que queramos, desde cómo se ha levantado hoy, el día de campo que hemos pasado, la comida con los abuelos, el primer cumpleaños, el primer día de cole… Yo para esto aprovecho los calendarios del año, que procuro que tengan las fechas en grande y con espacio para que en los días podamos apuntar o más bien dibujar lo más destacado.

Claro que no todos los días hacemos el dibujo, pero sobre todo los fines de semana o en vacaciones anotamos lo que hemos hecho de especial, o tambén si algún día el tiempo ha sido my lluvioso, o con mucho frío… En fin, cualquier motivo vale para pararnos a repasar el día y hacer un dibujo en el calendario.

El diario es una buena idea para los más nostálgicos, para los que tienen la casa y los cajones llenos de fotos de los bebés, para los que gustan de recordar cada momento vivido con ellos, aparte de disfrutar del presente…

Por cierto, seguro que muchos tenéis la versión electrónica del diario, vuestros blogs en los que aparte de hablar sobre otros temas generales relacionados con la maternidad y la crianza, también apuntáis algunas fechas señaladas para el bebé.

Cuándo ha sido su primera sonrisa, su primera palabra, sus primeros pasos, son algunos de los datos importantes que seguro tendrían cabida en este diario para recordar las fechas señaladas del bebé. Aún estáis a tiempo de haceros con una pequeña libreta en la que anotarlos… ¿o ya la tenéis?

Foto | wickenden en Flickr-CC
En Bebés y más | Día de la madre: algunos libros, Un libro para mamá, Baby Art First Year, bonito recuerdo del primer año del bebé