Todo para Bebe: 10 cosas que yo le permito hacer a mi hijo

sábado, 29 de enero de 2011 |

Todo para Bebe: 10 cosas que yo le permito hacer a mi hijo


10 cosas que yo le permito hacer a mi hijo

Posted: 29 Jan 2011 07:24 AM PST

cosas que si le dejo hacer a mi hijo

Aunque no soy una madre autoritaria y me gusta que pactemos de manera real las normas entendiendo que los adultos tenemos que tomar decisiones a veces pero también podemos llegar a acuerdos que dejen a los niños ser dueños de su vida, tengo que confesaros que hay cosas que si le permito hacer a mi hijo y confiar en su responsabilidad y capacidad de autoregulación han dado resultado.

Como decía, no soy tigresa, ni vaca, ni nada más que una madre humana educando en libertad y responsabilidad. Posiblemente, y repasando la lista de prohibiciones de la señora Chua, no debo ser un ejemplo a seguir.

La televisión

Le dejo ver la televisión, procurando siempre que sean programas adecuados a su nivel madurativo y estando siempre presente para poder conversar con él cuando se muestra algo duro o complicado sobre lo que creo que merece la pena hablar.

La muerte, el asesinato, la maldad, la guerra, la violencia, el aborto, el maltrato y la destrucción de nuestro entorno no son cosas de las que pueda privarle conocer, pero no lo he hecho prematuramente y mientras era un niño pequeño cuidaba mucho los contenidos a los que los medios lo podían exponer.

Prefiero, sin duda, los vídeos a la televisión directa, ya que no hay anuncios ni entradas sobre programas inadecuados, y siempre los he visto antes o los veo a su lado.

El ordenador

Le dejo jugar con el ordenador y navegar por internet. Nuestro ordenador está en el salón, donde normalmente está la tele en cualquier casa. Para nosotros es un medio de trabajo para ambos, de estudio, de búsqueda de información, de ocio y de contacto con los amigos.

Nos encanta encender el Skype en el portatil en la cama y darle las buenas noches a nuestros amigos en directo. Nos encanta usar la Wiki en inglés para leer cosas sobre animales que le interesan y de paso aprender el idioma. Nos encanta bajarnos expansiones de nuestro juego favorito, el Zoo Tycoon. Nos encanta buscar fotos y artículos sobre los temas de los que estamos aprendiendo. Nos encanta entrar en la página de Epysteme para estudiar y para contactar con los compañeros. El ordenador es una ventana al mundo y la sabiduría, como ya profetizaba Asimov, y además es un instrumento para trabajar y diseñar sus trabajos con las herramientas que mejor considera, por lo que con diez años tiene su propio blog, sus foros y controla algunos programas de los que yo ni había escuchado hablar hace cinco años.

No hay límite fijo en las horas de uso ya, él mismo se regula y mira el reloj para controlar que el tiempo de exposición a la pantalla sea el adecuado a su edad.

El descanso

Le dejo levantarse e irse a la cama cuando tiene sueño, siempre, por supuesto, teniendo en cuenta nuestras obligaciones y sus necesidades de descanso.

No le obligo a echar la siesta, aunque es evidente que respeta las necesidades de descanso del resto de los que vivimos en casa.

Comer

Le dejo comer lo que quiere, cuanto quiere y como quiere. Como suena. Sin normas. Hago comida sana, variada y lo más natural posible e intento que coma de todo lo que necesita sin imponerle un horario fijo, que se termine el plato o que se fuerce a comer lo que no le gusta. Incluso le dejo cenar en la cama con una bandeja o delante del ordenador si quiere. Come de todo, pide dulces con moderación, sabe cocinar y disfruta alimentándose sanamente. Sabe que debe comer fruta y verdura y la pide si ese día, por algún motivo, considera que no ha tenido la mejor dieta posible. Conoce los nutrientes de cada alimento y es consciente de que debe ser responsable para alimentarse sanamente.

Lactancia y abrazos

Le he dado lactancia todo el tiempo que ha querido, hasta los siete años, y ha sido una experiencia bellísima de contacto y comunicación. Si no le hubiera dado el pecho igualmente habría encontrado la manera de ofrecerle la sensación de contacto físico con abrazos y cariños.

Sueño acompañado

Colecha con su mamá, con su papá o con su abuela o duerme solo cuando lo prefiere, sin traumas, sin imposición y sin preocupaciones sobre si eso le puede perjudicar, pues dormir acompañados de quienes amamos es un momento muy hermoso que ninguna personas debería verse privado de ello.

Los amigos

Tiene muchos amigos y los ve cuando quiere o puede. Algunos son adultos y otros son niños pequeños. Algunos son adolescentes y otros tienen su edad. Los elige él decidiendo tener más relación con las personas que le ofrecen respeto y cariño y con quienes comparte intereses. Cuando quiere vamos a una fiesta, a pasar unos días de vacaciones con ellos o los invitamos a estar en casa. Nos encantan nuestros amigos y los cuidamos, aunque yo sea algo despistada y todos lo saben.

Jugar y jugar

Juega mucho. Con sus play mobil, con sus legos, con el exin castillos, con los juegos de mesa, con pinturas y hasta con la tierra, el agua, el hielo y el viento. Todo el universo es un juguete con el que soñar, disfrutar e imaginar, al que conocer.

Extraescolares

Va a las extraescolares que le gustan. El año pasado quiso ir a natación, a tenis y a música. Este año ha preferido su huerto en la finca y clases de ciencias con un tutor especializado con el que habla de los átomos, los agujeros negros, la velocidad de la luz o la belleza de los números primos. Yo puedo prepuparme de que reciba estímulos y educación adicional en temas que le interesan, que crezca sano y haga ejecicio física y mentalmente, pero no me empecino en que toque un instrumento o sea el mejor deportista del año.

Libertad

Le dejo ser libre. Pasarnos un día entero viendo un maratón de la Guerra de las Galaxias. Meterse en los charcos. Estar una noche en vela para ver el amanecer sobre el mar. Correr desnudo por la playa. Comer con las manos como un hombre prehistórico. Leer y preguntar sobre todos los temas que le llamen la atención. Dedicar una semana a visitar a los amigos sin obligaciones y con todo el tiempo para aprender sobre las personas y sus diferencias. Llorar. Reir. Estar cansado. Soñar. Inventar cuentos. Correr aventuras. Dejarse el pelo largo. No bañarse en una semana. Cantar cuando quiere cantar. Disfrutar de la vida.

Las cosas que le dejo hacer a mi hijo

La señora Chua posiblemente se escandalizase si me leyera, pero yo estoy encantada. Estas con diez cosas que le dejo hacer a mi hijo y me siento tranquila y segura, precisamente ver como crece feliz, lleno de curiosidad, responsabilidad, empatía y alegría es lo que me dice que no me equivoco al dejarle ser dueño de su infancia.

En Bebés y más | Diez cosas que queréis que aprendan vuestros hijos, “En muchas ocasiones se trata a los niños como seres inferiores”. Entrevista a Enrique Blay (V), Maternidad y paternidad conscientes




¿Qué clase de madre soy yo?

Posted: 29 Jan 2011 06:10 AM PST

infancia feliz

Me pregunto, con sarcasmo, si seré una buena madre y si estaré convirtiendo, con mi complacencia y mi amabilidad, a mi hijo en un fracasado. Tras leer todo lo que he podido del métodito más siniestro de la semana, el de la madre tigre de Amy Chua, me pregunto si seré yo una madre vaca, una madre gorila o una madre burra. ¿Qué clase de madre soy yo?

La clase de madre que soy

Me considero una madre humana, descendiente de miles de generaciones de sapiens sapiens, de cientos de miles de generaciones de primates, de millones de mamíferos. Inteligente, racional y también sensible y emocional.

La madre que soy yo es una madre que amamanta, vela el sueño, ofrece la grandeza de este mundo fascinante lleno de preguntas y belleza para que mi hijo se adentre en él con conocimientos y con amor.

Soy una madre que no le pega a su hijo. Soy una madre que abraza y consuela. Que ama sin medida entendiendo el amor como aceptación, acogida, respeto y disponibilidad. Una madre que no castiga. Una madre nada autoritaria pero que anima a lograr plasmar y vivir con intensidad y aprendiendo y sacando lo mejor de uno mismo.

Mi hijo será un triunfador

No considero a mi hijo un producto, ni un proyecto, ni una manera de triunfar en la vida. No me considero su dueña, sino la acompañante de su crecimiento, ofreciéndole cuidados, consejos, experiencia, protección, enseñazas y experiencias.

No espero que mi hijo sea un triunfador como lo entiende la señora Chua. No me importa si no es millonario, si no tiene cuatro casas y cinco coches, no me importa si no pasa a los libros de Historia o si no se convierte en un prodigio.

Pero si quiero que triunfe. Que sepa comunicar sus sentimientos, que sepa ser compasivo y empático. Quiero que viva con sus necesidades cubiertas, que tenga un hogar lleno de amor para sus hijos y él mismo, que sea un referente para quienes lo conozcan como una persona buena y sabia, que aproveche los dones que le han sido concedidos para cumplir una vida llena de sentido.

La infancia

Le permito elegir. Elige a sus amigos no por convenciones, sino por afinidad y respeto mutuo. Elige lo que aprende, disfrutando de ello y llegando a ser un experto en lo que le fascina, haciendo del saber un placer, como ser humano que es. Le permito elegir pues cuando sea adulto deberá saber elegir por él mismo.

Le he dado la mejor infancia posible. Una infancia plena, libre, alegre y con sentido en si misma. No sabemos cuando llegará nuestra hora, no sabemos si habrá una segunda oportunidad o si nos espera una vida eterna. Incluso quienes creemos en que la vida es un experimento y que dispondremos de mil vidas más para seguir creciendo si lo deseamos, respetamos este regalo que es la vida de hoy, y cada día debe ser vivida como una Eternidad de la que podríamos responder.

Miro en torno a mi y veo la gente enfurruñada, cansada, sin tiempo para sus hijos y sus amigos, con rencores nunca solucionados que les reconcomen el alma. Gente que daña a los demás y a la Tierra, sin saber como volver a recuperar la inocencia y la bondad de un bebé abrazado a la madre.

Veo tantos niños asustados y presionados que crecieron sin la seguridad de saberse amados sin importar si no eran perfectos, creyendo que no eran perfectos porque no lograban lo que otros diseñaron como lo que hay que ser, que desde luego no quiero que mi hijo piense que su vida y su trabajo diario tienen que dirigirse unicamente al logro de objetivos externos. Niños en los que se plantó la semilla de la violencia mediante los castigos, los gritos, el chantaje emocional y hasta los golpes.

Cada persona es diferente. Hay zapateros, hay médicos, hay barrenderos, hay matronas, hay músicos, poetas, profesores, vendedores, campesinos y profetas. Pero antes que todo eso hay personas, buenas personas y personas que no saben no dañar a los demás con tal de lograr sus objetivos materiales o de prestigio social. ¿Cuales son los triunfadores?

¿Qué clase de madre soy yo ?

Yo me considero una triunfadora. Mis amigos me buscan no por lo que tengo, sino por lo que soy. Me escuchan por lo que escucho, lo que aprendo, lo que enseño. No necesito demasiado para vivir ni para ser feliz. La muerte siempre nos encontrara solos con nosotros mismos y solo ante nosotros nos confesaremos si valió la pena pasar por la vida.

Soy una madre plena, consciente, que aprende de su hijo y disfruta de esta experiencia maravillosa que es la maternidad. Lo hago sin reticencias, segura tras muchos golpes, viendo crecer a mi hijo feliz, confiando en sus capacidades y libre, porque ser libre, que no un depredador o un inconsciente, me parece la mejor enseñanza que unos padres pueden dar a sus hijos.

¿Qué clase de madre soy? Para la señora Chua seré una mala madre, una madre que rie y juega, una madre que sueña y cuenta cuentos, una madre que lee historias y habla sobre la naturaleza humana con compasión y esperanza. Una mala, malísima madre, una madre humana.

En Bebés y más | Por qué no me gusta el método de crianza de Amy Chua, Amy Chua recomienda el autoritarismo feroz como método de crianza, ¿Aprendemos de los hijos o intentamos que sean como nosotros?




La imagen del parto en la televisión

Posted: 29 Jan 2011 06:00 AM PST

Ve el video en el sitio original.

Vivimos en un mundo en el que los medios de comunicación visual, la televisión y las películas, tienen enorme importancia en la manera en la que percibimos la realidad y la entendemos.
Por eso me pregunto si la imagen del parto que recibimos de la televisión es la correcta.

Realmente, ahora, hemos perdido la experiencia real sobre el parto e incluso sobre la crianza de los bebés. Raramente habremos tenido el privilegio de acompañar a una mujer que da a luz, e incluso, la mayoría, tampoco habremos visto nacer a los animales como antes sucedía.

La lactancia y el comportamiento normal de los bebés también nos es ajeno. Educados en familias nucleares, nuestra experiencia vital sobre la crianza es muy limitada. Muchas mujeres llegamos a tener a nuestro hijo en brazos sin haber contemplado una lactancia feliz.

El parto en la televisión

La imagen que recibimos en la escuela y los estudios superiores sobre esta parte tan importante de la vida humana es sumamente escasa y raramente real. No hemos visto posiblemente un parto más que en televisión si no nos preocupamos de buscar otras imágenes más agradables.

Es cierto que en algunos documentales podemos ver partos normales, sin intervencionismo y sin miedo, pero son una excepción. Cuando en una película aparece un parto prima el mantener a la audiencia en tensión, poniendo en peligro a la protagonista y a su hijo, manteniendo además la posibilidad de matar a alguno.

Si el parto es sin asistencia, normalmente están condenados. Si la mujer quería un parto sin anestesia, temina chillando y pidiendo la epidural. Si era en casa, terminan en ambulancia. Si entra en un hospital, le meten prisa y parece que tiene un infarto en vez de estar pariendo un niño. Todo es miedo, todo es peligro, todo es premura.

Datos sobre un año de televisión en Gran Bretaña

En Babog, una interesante página sobre nacimiento y embarazo conscientes, he encontrado un interesante estudio en el que se analizaban los partos aparecidos en la televisión británica en 1993 y me temo que el resultado podría ser extrapolable a nuestra actualidad.

Leyendo a Tiffany L. Holdsworth, he llegado hasta un interesante estudio publicado en 1997 sobre la influencia que tienen los medios de comunicación sobre lo que es o no el nacimiento de un bebé.

Sarah Clement estudió 92 nacimientos emitidos por la televisión británica en el 93. En ellos:
4 bebés y 1 mamá morían, 5 bebés y 4 madres ponían en grave peligro sus vidas durante el nacimiento y en 22 de 58 nacimientos mostrados, el nacimiento era rápido e incontrolable.

¿Parto o pesadilla?

Si nos fiásemos de lo que aparece en las películas sobre los partos parece que son hechos traumáticos, sorpresivos y enormemente peligrosos. Las mujeres rompen aguas e inmediatamente después se parten de dolor, teniendo que salir corriendo hacia un hospital en grave riesgo vital. Los niños, al nacer, son separados de la madre y se les corta el cordón como si dejarlo un minuto siquiera fuese a matarlos de asfixia o de una fulminante infección. Unas verdaderas pesadillas. Ficción, está claro, pero muy poderosa si nos creemos que eso es lo que nos espera.

Muchas mujeres y niños aparecen en peligro mortal en el nacimiento y muchos, incluso, fallecen, sobre todo si no han acudido a un hospital donde el bebé se extrae como si fuera un alien destructor.

La mujeres gritan espantadas, destrozadas por el dolor, pero conscientes en todo momento, sin que aparezca nunca una madre transportada en el parto, acompañada de otras mujeres, cuidada y segura pero también feliz en el parto, con ese dolor mitigado por atenciones no invasivas y envuelta en un poder enorme. No creo que, aunque no hubiera complicaciones, hubiesen podido parir con tantos nervios, premura e intervenciones continuas.

Los partos normales no son como nos los muestra la televisión

Hay partos complicados, por supuesto. Hay partos en los que la atención especializada es indispensable. Hay partos rápidos. Hay partos mortales. Hay partos en los que el dolor impide concentrarse en la experiencia. Pero no es lo normal, ni lo habitual, ni lo que debería sernos siempre enseñado como lo que sucede.

Me preocupa la imagen del parto que se nos ofrece en los programas y películas, porque asusta y conduce a una idea errada de lo que es nuestra naturaleza normal.

Más información | Babog
En Bebés y más | Impresionante vídeo de un parto accidentalmente desasistido , Bonito vídeo de un parto en el agua, Parto en casa después de tres cesáreas (vídeo) , Flex muestra un parto natural en su nueva campaña




Bacterias en la placenta podrían provocar partos prematuros

Posted: 29 Jan 2011 04:00 AM PST

bebé

Se desconoce a ciencia cierta el motivo que desencadena un parto prematuro, aunque hay varios factores relacionados como la edad materna, los embarazos múltiples o sufrir hipertensión en el embarazo. Un estudio reciente ha encontrado otro posible motivo, ha revelado que bacterias que se alojan en la placenta podrían provocar partos prematuros.

Científicos de la Escuela Médica de Harvard, el Hospital Brigham de Mujeres y el Hospital Infantil de Boston afirman que la respuesta inflamatoria fetal a una infección por ciertos microorganismos que podrían originarse en infecciones de la vagina, puede conducir a partos prematuros, lesiones y complicaciones en el bebé.

Para comprender cómo ocurre la inflamación se analizaron muestras de sangre de más de quinientos bebés prematuros nacidos por cesárea entre la semanas 23 y 27 de gestación y se estudiaron las bacterias alojadas en sus respectivas placentas.

Descubrieron que las placentas en las que encontraron bacterias asociadas con la vaginosis bacteriana, una infección común en la vagina de la madre, pertenecían a los recién nacidos con altos niveles de una proteína que causa inflamación.

Por otra parte, encontraron que las muestras de sangre que contenían los niveles más bajos de esa proteína pertenecían a los bebés cuyas placentas albergaban otro tipo de bacteria, llamada lactobacilo.

De continuarse las investigaciones sobre esta línea y confirmar que ciertas bacterias en la placenta podrían provocar partos prematuros se abre una posibilidad real de evitarlos.

Según los expertos, atacar la colonización con fármacos o probióticos en las primeras semanas de embarazo podría prevenir nacimientos antes de término y complicaciones en el desarrollo del feto y del recién nacido.

Vía | Softpedia
Más información | mBio
En Bebés y más | Se relaciona el parto prematuro con factores hereditarios, Tratar la periodontitis en el embarazo reduce el riesgo de parto prematuro




Criando a un chimpancé junto a su bebé

Posted: 29 Jan 2011 02:00 AM PST

Experimento bebé chimpancé

En los años 30, el psicólogo norteamericano Winthrop Niles Kellog, , especializado en el área del condicionamiento, la conducta y el aprendizaje, decidió criar a su hijo Donald con una cría de chimpancé de siete meses de edad llamada Gua. De modo que introdujo al chimpancé en su familia, como un miembro más, e intentó criarlos como si fueran hermanos.

Su objetivo era estudiar las similitudes y diferencias en el desarrollo de ambos individuos cuando son tratados de idéntica forma, comparar científicamente la evolución de los dos pequeños.

Su hijo Donald entonces contaba con diez meses, y los resultados fueron sorprendentes. La chimpancé aprendió antes que el bebé a comer con cuchara y a dejar de mojar los pañales.

Enseguida quedó demostrado que la chimpancé era capaz de hacer propios una gran cantidad de patrones humanos, pero el desarrollo de Gua fue mucho más veloz en lo que se refiere a habilidades locomotoras, ya que los humanos necesitamos más tiempo para madurar, lo cual representa una ventaja en el aprendizaje.

La chimpancé también fue capaz de responder hasta un total de 95 frases como "besa a Donald" , o "enséñame la nariz". Y, ¿qué hay respecto al niño?

Los “logros” no fueron tan evidentes en el caso de Donald, al menos no en cuanto a lo que estamos acostumbrados en el desarrollo habitual de un niño de su edad.

Y el niño empezó a imitar a Gua, de manera que cuatro meses después de vivir con su nuevo hermanito, emitía gruñidos para indicar que tenía hambre, lamía los restos de comida del suelo y mordisqueaba los zapatos. Los patrones de comportamiento de la chimpancé eran muy bien asumidos por Donald.

Al año y medio, una edad en la que la mayoría de los niños dicen al menos medio centenar de palabras, Donald sólo sabía seis, y se comunicaba con los sonidos de la chimpancé que había ido aprendiendo.

Al pensar que el niño estaba en pleno proceso de animalización, Kellogg detuvo el experimento.No sabemos qué hubiera asado si el chimpancé hubiera acompañado al bebé desde su nacimiento, o si el proceso se hubiera alargado, lo cierto es que me parece impresionante la capacidad de imitación entre el pequeño y la cría.

Cuando un bebé crece junto a un perro o un gato, no se produce este “retraso” en el desarrollo porque son, somos, especies muy diferentes, y además no se crían igual. Pero si el bebé crece junto a un “hermanito peludo” que se parece tanto a nosotros es lógico que imite sus comportamientos.

Los “niños salvajes” no aprenden a hablar y a desarrollar conductas “humanas” porque carecen del entorno social entre sus semejantes, pero vemos cómo tan sólo la influencia de un animal puede animalizarnos en cierto modo, en una etapa tan sensible y tan receptiva del desarrollo del niño.

Los estudios de Winthrop N. Kellogg al criar a un chimpancé junto a su bebé quedaron reflejados en el libro “The ape and the child”. "The Mind of an Ape" de David Premack, recopila varios experimentos similares.

Vía | Jarochin
En Bebés y más | El cerebro del bebé, Hasta los chimpancés resuelven los conflictos sin violencia




Por qué no me gusta el método de crianza de Amy Chua

Posted: 28 Jan 2011 10:00 PM PST

amy-chua-2.jpg

Después de explicar en qué consiste el método de crianza que Amy Chua sugiere voy a explicar por qué no me gusta.

En la anterior entrada acerca de este método, según la autora el de las madre tigre, utilizado en China, pudimos leer un fragmento de su libro Himno de batalla de la madre tigre que ciertamente resume bastante bien su modo de actuar. Digamos que su esfuerzo como madre es, en pocas palabras, hacer que sus hijas hagan lo que ella quiera que hagan, forzándolas hasta la extenuación, hasta conseguir la meta impuesta. Una vez lo consiguen, los elogios, la admiración de los demás y la propia satisfacción deben hacer que sus hijas se sientan bien y quieran seguir haciéndolo.

Dicho de este modo habrá quizás alguien que piense “bueno, si a las niñas al final les gusta…” e incluso que vea como positivo que se superen a sí mismas. Bien, podríamos decir que lo único positivo que se puede extraer de este modo de educar es eso, que las niñas se superan a sí mismas y, como ven que son capaces de hacer algo para lo que se creían incapaces, tienen ganas de seguir con ello.

Todo lo demás es negativo, porque es irrespetuoso para con los niñas. Según comenta “nada es divertido hasta que uno lo hace bien”. Esto no es cierto. Todos nos hemos divertido jugando a fútbol mejor o peor, jugando a las cartas y perdiendo, tocando una canción con la guitarra pese a sonar “de aquella manera” y ha sido divertido porque le hemos dado importancia y valor al camino por recorrer y no sólo a la meta.

La vida no puede ser una competición constante y los niños han de tener claro que errar es humano y una oportunidad para tratar de hacerlo mejor la próxima vez. Nunca debería olvidarse que “unas veces se gana y otras se pierde”, básicamente porque es imposible que un niño lo haga todo bien y la frustración de no conseguir siempre lo que una madre espera de uno mismo puede ser demasiado fuerte y peligrosa.

Explica también que “los niños por sí mismos nunca quieren trabajar, por eso es crucial ignorar sus preferencias”, algo irrespetuoso a más no poder. Lo ideal es educar a los hijos como personas responsables que se hagan cargo de sus obligaciones y de las consecuencias de sus actos, capaces de pensar por sí mismos y de buscar el camino que les lleve a la felicidad.

No tiene ningún sentido que una madre ignore los deseos y preferencias de sus hijos, porque éstos acabarán haciendo lo que su madre quiere que hagan, pero nunca lo que ellos quieren hacer. Dicha educación crea niños sumisos (y futuros adultos) que siempre buscarán a alguien que les diga cómo deben hacer las cosas e incluso que les digan qué tienen que hacer en cada momento. Además, no es cierto que los niños no quieran trabajar. A los niños les encanta jugar y, hasta que se diga lo contrario, jugar es el trabajo de los niños, ya que así aprenden y se desarrollan.

Si conseguimos que los niños se diviertan aprendiendo y que aquello que tienen por aprender les llame la atención y les despierte la curiosidad será necesario luchar con ellos para que dejen lo que están haciendo (es decir, que dejen de “trabajar”). El problema viene cuando llega una persona como Amy Chua y les obliga a hacer algo que no quieren, de un modo aburrido y repetitivo. Me gustaría ver qué pensaría ella de su trabajo si en vez de ser profesora de derecho trabajara en una fábrica de producción haciendo lo mismo continuamente.

Dice en otro pasaje que “cuando un chico empieza a ser bueno en algo él o ella obtiene elogios, admiración y satisfacción. Esto construye su confianza y hace divertida una actividad que no lo era”. Nuevamente habla de hacer que los niños hagan algo que no les gusta, sino algo que a la madre elija para ellos. Una vez los niños consigan algunas metas, los elogios y los logros harán que los niños empiecen a apreciar lo que hacen. Esto, sin embargo, es una arma de doble filo. Una persona debe querer hacer algo porque disfrute con ello (ojalá siempre fuera así, incluso en el trabajo), no por lo que los demás piensen de él cuando lo hace.

La felicidad que procede de los elogios es efímera, porque dura mientras se mantienen. Digamos que las madres consiguen que su hijo haga algo porque quiere agradar y porque quiere que se le reconozca lo que hace. Esta motivación externa es frágil porque el día que el niño no consiga lo que se espera de él y los elogios no lleguen no existirá razón para seguir haciendo algo que ni siquiera le gustaba hacer.

Esto me recuerda a la entrada de hace unos días en que una madre depilaba las cejas a su hija para participar en un concurso. Estas madres hacen que sus hijas acaben valorando como positivo ganar en un concurso de belleza, pese a que lo más probable es que ellas prefieran quedarse en casa jugando.

Lo siento por Amy Chua, pero no tiene mi apoyo. Quiero que mis hijos tengan un trabajo, incluso que toquen un instrumento y que sean buenos en lo que hacen, pero quiero que lo hagan porque quieran hacerlo, no porque yo lo quiera para ellos. Por ello dedicaré mis esfuerzos como padre en hacer que sean personas responsables, autónomas y libres para elegir su camino.

Como curiosidad, decir que el libro de la autora es de los más vendidos a día de hoy en Amazon. Toda la polémica conseguida parece que está surtiendo efecto.

En Bebés y más | Amy Chua recomienda el autoritarismo feroz como método de crianza, Sueños olímpicos: la otra cara de la medalla (vídeo), Método Truby King: la fábrica de la infelicidad (I) y (II), ¿Maltrato emocional o método de crianza?