Todo para Bebe: Cómo evoluciona la sexualidad de un niño (o cómo debería hacerlo) (I)‏

domingo, 8 de mayo de 2011 |

Todo para Bebe: Cómo evoluciona la sexualidad de un niño (o cómo debería hacerlo) (I)‏


Cómo evoluciona la sexualidad de un niño (o cómo debería hacerlo) (I)‏

Posted: 08 May 2011 09:00 PM PDT

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Uno de los temas más tabú de la sociedad es el que está relacionado con la sexualidad de las personas. Aún hoy arrastramos el pudor y la vergüenza que se nos inculcó en la infancia y aún hoy seguimos siendo inexpertos en lo que a sexo se refiere, no por saber o no saber hacer el amor, sino por desconocer cómo llegamos formar nuestro ser sexual y por no saber cuál es la fase en la que nos encontramos.

La teoría de la sexualidad que más conocemos todos (es la que nos explicaron en el instituto, al menos a mí), es la que desarrolló Freud a finales del siglo XIX en la que hablaba de las diferentes fases por las que iban pasando los niños: oral, anal, fálica, de latencia y genital.

Pero hoy no nos vamos a centrar en Freud (si queréis leer más podéis hacerlo en la wikipedia), sino en Osho, un maestro espiritual indio que explica que la sexualidad tiene tres fases: la autosexual, la homosexual y la heterosexual, siendo el paso de una a la otra indefinido en el tiempo o totalmente limitado ya que, según el entorno en el que un niño crezca, podría llegar a la edad adulta estando todavía en la primera fase.

La fase autosexual

Los niños pequeños son narcisistas y egoístas. Parece que les esté insultando o que esté destacando características negativas de los niños, pero nada más lejos de la realidad. Son así porque para sobrevivir tienen que ser así.

Los bebés tienen muchas necesidades básicas y otras no tan básicas que por sí solos no saben satisfacer (la mayoría de ellas), por lo que dependen siempre de otra persona. Para que dicha persona satisfaga sus necesidades el niño reclama su presencia siempre que necesita algo, que suele ser muy a menudo. Además lo suele hacer sin espera, como si él fuera la persona más importante del mundo porque muchas veces lo que necesita, lo necesita “para ya”. No puede ni sabe tolerar la espera porque no tiene noción del tiempo y porque no sabe gestionar el malestar físico ni psicológico, pues no tiene herramientas para ello. Por eso es tan egoísta que no piensa en los demás, sino en sí mismo y por eso el mundo gira a su alrededor, porque de ese modo él se sabe importante y luchará por conseguir lo que necesita para vivir y sobrevivir.

Una de las muestras de su individualidad es la manera mediante la cual los niños se proporcionan placer y en consecuencia estabilidad emocional y tranquilidad: con el uso de su boca y con el reflejo de succión. La boca de los bebés es la zona más sensible y la más erógena de su cuerpo y succionar les proporciona todo aquello que ellos no saben conseguir de otro modo. Por eso les gusta mamar o succionar un chupete, por eso muchos se chupan el dedo cuando están nerviosos y por eso muchos se chupan el pie y acaban chupando tantísimas cosas.

A medida que crecen empiezan a darse cuenta de que sus órganos sexuales, sin saber qué son, también les proporcionan placer. Empiezan a tocárselos, a jugar con ellos, a estimularlos activa y pasivamente. Yo no tengo hijas, pero muchos padres de niñas comentan que éstas se suelen sentar en sus piernas para “frotarse”, o que las han visto más de una vez en el reposabrazos del sofá moviéndose, etc. Los niños son más directos y simplemente se meten la mano por el pantalón, incluso cuando duermen, para tocarse y calmarse porque todos ellos descubren que ello les tranquiliza y les da placer.

A medida que pasa el tiempo esta fase va desapareciendo para dar paso a la siguiente, en principio, de manera natural y atraumática, a menos que durante la fase autosexual los adultos intervengamos como sucediera con la mayoría de nosotros en nuestra infancia: censurando sus actos, que nada tienen que ver con el sexo tal y como lo conocemos. En ese caso, si los adultos censuramos a los niños, si les decimos que no se toquen, que no deben hacerlo, empezamos a condicionarles, creamos un problema donde no lo hay y provocamos la culpa cuando lo hacen.

La castración psicológica

Cuando aparece la culpa pero el niño o niña quiere seguir haciéndolo porque disfruta con ello se corre el riesgo de aparezcan las primeras mentiras porque se dan cuenta de que cuando hacen lo que su cuerpo les pide y aprovechan esa parte del cuerpo que es más sensible que el resto sus padres se enfadan.

A partir de ese momento muchos niños empezarán a tener problemas para aceptarse como un ser sexual porque una parte de su cuerpo, que curiosamente proporciona alegría, no merece realmente formar parte de su cuerpo. Es “fea”, papá y mamá no quieren que la toque y debería por lo tanto rechazarla.

Aquí comienza la castración psicológica de la persona, que en su fuero interior rechaza la vitalidad, la energía y la alegría de una parte que, junto a todas las demás conformaban su cuerpo como unidad que ahora ya no es tal, sino un cuerpo con un “algo” molesto y prohibido.

El niño que llega a adulto sin cambiar de fase sexual

Entonces, a partir del inicio de la llamada castración psicológica muchos niños quedan atascados ahí, en la fase autosexual. Fase en la que prevalece el placer de uno, la masturbación, el disfrute único. Es una fase natural de los niños que la persona habría dejado atrás para pasar a la siguiente en la que queda atrapada porque los padres alteraron el proceso.

Si un niño no avanza el adulto que crece no desarrolla su sexualidad, no la madurará y no conocerá lo que una sexualidad madura puede aportar a las personas.

Según explica Osho, la mayoría de las personas que se quedan atascadas en esta fase acaban por abusar de la masturbación como medio para obtener placer:

Incluso haciendo el amor con una mujer o con un hombre podríais no estar haciendo otra cosa que masturbaros mutuamente.

Continuará

Mañana seguimos con esta entrada comentando las dos fases de la evolución de la sexualidad que quedan por comentar: la fase homosexual y la fase heterosexual.

Foto | Psbikes en Flickr
En Bebés y más | Mi niño se toca…, Se toca los genitales, El impulso sexual en bebés y niños




Un día en el Parque Warner de Madrid

Posted: 08 May 2011 03:00 PM PDT

Hace cosa de un mes tuvimos la oportunidad de visitar durante un día el Parque Warner de Madrid. Nos gustó mucho y lo pasamos en grande, siendo lo mejor de todo la posibilidad de ver a los personajes más emblemáticos de la conocida productora.

Como en todos los parques temáticos, suelen distinguirse fácilmente las zonas pensadas para los niños y las zonas pensadas para un público más adulto. Pese a que nos dimos un paseo por todo el parque nos centramos, lógicamente, en la zona de los niños, subiéndonos a todas y cada una de las atracciones que allí había.

Para todos los que no hayáis ido y os preguntáis qué puede ofrecer el Parque Warner de Madrid para los niños os ofrecemos hoy un vídeo resumen de lo que fue para nosotros ese día.

Como veis hay diversas atracciones en las que pueden subirse hasta los más pequeños (Aran, mi hijo pequeño, tiene dos años) y otras en las que sólo podrán hacerlo los más mayorcitos (los autos de choque, la montaña rusa,...). Hay tiendas varias con muchísimos artículos de todos los personajes de los Looney Tunes y también de Superman y Batman, para hacer cómplices de la fiesta también a los padres (y por ello hay atracciones para los adultos con estos dos personajes como protagonistas).

En definitiva me parece un buen destino para pasar uno o dos días con los niños, aunque en nuestro caso, teniendo cerca Port Aventura, que es más grande, no nos compensa el viaje porque mis hijos sí conocen un poco a los personajes de la Warner, pero no lo suficiente como para querer ir a verlos con desbordada emoción (como sí sucede cuando vamos a Disney).

Como curiosidad comentar que cuando fuimos estaban trabajando en las nuevas atracciones infantiles que se estrenan con el 10º Aniversario del Parque y no las pudimos ni ver. Con todas ellas operativas la oferta será aún más lúdica y más variada. Una pena habérnoslo perdido.

Ver vídeo | En YouTube
En Bebés y más | Gold River, el nuevo hotel de PortAventura: el oeste para niños, SésamoAventura, nueva área temática para los peques en PortAventura, ¿Cuándo ir a Disney con los hijos?




¿Qué quieren las madres? (III)

Posted: 07 May 2011 11:00 PM PDT

una mamá con su hijo

Y sigo, sigo preguntándome qué quieren las madres y si hay realmente fórmulas para que la sociedad responda a lo que ellas quieren, adaptándose a ellas y a los niños.

Si la sociedad respondiera a los deseos de las madres y extendiera esta encuesta a los padres, estoy convencida que no solamente las mujeres, también muchos hombres preferirían trabajar a tiempo parcial, disponiendo de tiempo y energías para estar con las personas a las que aman, cuidando a sus hijos, acompañando su día a día, educándolos ellos principalmente, no sólo, como sucede ahora en muchos hogares, llegando reventados a las ocho para bañar y dar cenas, leer un cuento y poco más durante la semana.

A partir de ahora, y sin perder de vista los resultados de la encuesta del Movimiento Mundial de Madres, me adentro ya en lo que yo creo que podría ser un modelo válido y justo de sociedad, que respondiera a la igualdad de oportunidades sin discriminar a las madres ni obligarlas a renunciar a estar con sus hijos.

Me encantaría conocer vuestras opiniones y si este modelo sería en el que consideráis que podríais criar a vuestro hijos con más libertad y felicidad.

Os propongo un nuevo modelo social

Puede parecer una utopía pero yo lo veo más bien como el objetivo, la solución, el paradigma: un nuevo modelo social que responda a lo que quieren las madres. No un modelo que enaltezca como ejemplo a una madre que deja a su hijo recién nacido para seguir con su carrera sino un modelo de libertad y conciliación real.

Soñemos: padres y madres que trabajaran sin renunciar a pasar más tiempo con sus familias, ese es el nuevo modelo. Más descansados, más felices. Rindiendo a tope en las horas de trabajo, viviendo cerca del puesto laboral o haciendo teletrabajo. Repartiendo los puestos de trabajo, la riqueza, el empleo. Conciliando de verdad, no vendiendo conciliación cuando es todo lo contrario lo que se propone.

Siendo más productivos y más sanos, menos estresados, más alegres. Compartiendo responsabilidades y tiempo de labores en el hogar, aunque no hagan exactamente las mismas cosas cuando hay un recién nacido y pudiendo adaptarse a cada etapa de sus hijos. Logrando que los niños se sientan menos solos.

Pero la realidad es otra, la de que España no confia en la conciliación y sus beneficios aunque organismos internacionales como UNICEF reclamen más medidas de conciliación reales y efectivas.

A pesar de ello, es bien sabido que la productividad no aumenta con las horas de trabajo, más bien disminuye. También es bien sabido que un trabajador satisfecho, con tiempo y sin tener que verse desgarrado entre la obligación o el miedo de perder su trabajo y el estar con su familia o cuidar a su hijito enfermo, rinde más y se siente más comprometido con su labor profesional y su empresa, porque se siente valorado en todos sus aspectos.

Nuestros hijos sabrían de este modo que sus papás están a su lado. Que podrán quedarse en casa si están malitos. Que siempre habrá alguien disponible. Que podrán pasar muchas horas con sus padres, aunque vayan un rato a la escuela o a la guardería, y que las tardes serán un tiempo largo, en el que aprender, jugar, pasear y descubrir el mundo con las personas que más los aman.

Niños seguros y sanos. Personas más felices, más ricas en todo, no solamente en lo material, más ricas en vida y en humanidad, en recuerdos compartidos en sus familias y acompañados por ellas en su descubrimiento del mundo.

La verdadera riqueza es biológica

Pues la riqueza, la verdadera riqueza, es biológica. Hoy estaba leyendo a mi hijo un libro, “Danza de espejos”, de Lois McMaster Bujold, y uno de los personajes dice precisamente eso, creyéndose moribundo, a su hijo recién encontrado: “La verdadera riqueza es biológica”.

La verdadera riqueza es el tiempo compartido, el amor trabajado, la comunicación: nuestros hijos, nuestras familias, el futuro que construimos. ¿Es que esa riqueza no debería ser el objetivo de la sociedad?

Si sumamos el 26% de las madres que preferirían quedarse en casa con sus hijos y el 63% que prefiere un puesto a tiempo parcial, nos queda que un 89% de las madres querrían poder pasar más tiempo con sus hijos y ser sus principales cuidadoras a lo largo del día. ¿Es tan raro, tan absurdo, tan retrógrado, tan poco feminista querer pasar el tiempo haciendo de madres de nuestros hijos y no solo dos o tres horitas al día?

Una sociedad que responda a lo que las madres quieren

Una sociedad que respondiera a lo que las madres quieren no se si sería “feminista” al uso, prefiero mejor, hablar de una sociedad justa, libre e igualitaria, sería una sociedad en la que las madres y los niños también fueran escuchados, atendidos, reconocidos y cuidados.

¿Es eso lo que quieren las madres? Veremos en los temas siguientes que quieren y como podría funcionar este modelo social.

En Bebés y más | ¿Qué quieren las madres? (I) , Escolarizar a los recién nacidos, Cuando los padres no entienden el término conciliación laboral y familiar, El 75% de las mujeres sufren problemas laborales a raíz de su maternidad, Los 10 mandamientos para la conciliación laboral-familiar, Suspenso en conciliación familiar-laboral y sus consecuencias