Todo para Bebe: Test de embarazo del pulpo Paul: infalible, seguro

viernes, 16 de julio de 2010 |

Todo para Bebe: Test de embarazo del pulpo Paul: infalible, seguro


Test de embarazo del pulpo Paul: infalible, seguro

Posted: 16 Jul 2010 09:00 PM PDT

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Tenía que pasar. Era cuestión de tiempo. El pulpo Paul, que para quien no lo conozca es un pulpo que ha acertado todos los pronósticos que ha realizado al decir quién iba a ganar cada partido del Mundial, empieza a patrocinar objetos que requieren una cierta fiabilidad.

Me refiero, en concreto, al test de embarazo más fiable que puede encontrarse, ya que no falla nunca (como el pulpo predictor de resultados).

Evidentemente se trata de una broma. Es un fotomontaje en el que se ha aprovechado la imagen de otro test de embarazo cambiando el nombre y añadiendo a nuestro protagonista como logotipo, pero nos ha parecido gracioso (y quizás hasta una buena idea comercial).

Vía | Yonkis.com
En Bebés y más | Test de embarazo que da siempre positivo




Razones por las que hay que atender el llanto de los bebés

Posted: 16 Jul 2010 01:33 PM PDT

bebe siendo calmado

Hemos hablado ya del llanto del bebé, sus razones posibles y las consecuencias físicas de dejarlo sin atender. Todo ello se suma en una clara recomendación: hay muchas razones por las que hay que atender siempre el llanto de los bebés. Sin embargo, merece la pena hacer un repaso ordenado para ayudarnos a centrarnos cuando el llanto pueda sobrepasarnos. Tener las cosas claras ayuda mucho, mucho, a saber como actuar. No es cuestión de manuales, sino de saber encontrar nuestro instinto y comprender al bebé.

El bebé no sabe comunicarse con palabras, solo puede recurir al lenguaje no verbal. Pronto aprenderá a sonreir para transmitir que se siente feliz y bien atendido, con todas sus necesidades cubiertas. Pero al pequeño también le pasan cosas desagradables: frio, dolor, hambre, agotamiento, exceso de estímulos y simplemente necesidad de contacto físico. Y cuando estas sensaciones llegan son abrumadoras y para ellos no hay paciencia esperable, necesitan atención para solucionarlo y la necesitan pronto. Para decírnoslo solamente tienen un lenguaje: el llanto.

La lección de la confianza

Cuando el niño es atendido en su pena o su enfado aprende que tiene derecho a expresar esos sentimientos y que va a ser escuchado. Eso supone un incentivo claro para seguir avanzando en la mejora de su repertorio comunicativo. Si le hacemos caso cuando llora, si no lo ignoramos o le regañamos, entenderá que vale la pena explicarnos que no se siente bien, e irá refinando su lenguaje mientras se cimenta la confianza en si mismo como persona que nos importa y la confianza en que nosotros vamos a escucharle.

Llegará a adolescente sabiendo, si hemos puesto las bases adecuadas y las hemos mantenido a lo largo de los años, que sus padres respetan sus sentimientos y que no solo lo aman cuando es feliz, que también están abiertos a escuchar y atender sus problemas. No podemos esperar que un niño al que hemos silenciado, castigado o zarandeado cuando se quejaba de algo, aunque fuera algo que interfería nuestra rutina o nos parecía una tontería, empiece a confiar en nosotros a los 15. Es absolutamente imposible.

Hay que trabajarse la confianza desde el principio y saber mantenerla cuando tenga dos años y empiecen los berrinches, cuando tenga cuatro y ataques de celos, cuando tenga seis y no le guste hacer los deberes…

La importancia de saberse aceptado

Volvamos al principio, pues me parece una idea muy importante que hay que recalcar. El niño que no es atendido en su llanto aprenderá que es aceptado completamente, no solo cuando nos complace. Y aprenderá a expresar sus sentimientos de pena, miedo y dolor, a reconocerlos y a confiar en nosotros para que les ayudemos.

Entonces, cuando tenga un problema con un compañero, con un profesor, con un amigo, con las drogas, con la presión del entorno para tener sexo sin estar preparado, acudirá a las personas que saben que nunca les han fallado, que siempre les han escuchado. Pero si ignoramos su llanto el mensaje será: no importo, más me vale callar y no molestar, porque nadie vendrá a salvarme.

Los bebés tienen los mismos derechos que los adultos

Para un bebé tener miedo en la noche solo en su cuna, tener necesidad de estar abrazado a su madre, sentir su piel, que le acunemos para calmar la impresión de este nuevo mundo tan rápido, exitante y a veces hostil, es tan importante como nuestros problemas de adultos. Y merecen que les hagamos el caso que nosotros, cuando lloramos de pena, miedo o rabia, necesitaríamos que nos diera la persona a la que más amamos en el mundo.

¿Podeís imaginar el desamparo de un bebé que llora y al que nadie atiende? O peor, el bebé que llora y recibe hostilidad, indiferencia y gritos. No podemos seguir pensando que eso no les duele tanto como nos dolería a nosotros en el corazón. Si nos ponemos en su piel, si empatizamos con ellos, entederemos todo el enorme desconsuelo y desesperanza. Ellos ni siquiera pueden marcharse lejos, no pueden hablar, solo pueden esperar que su llanto nos conmueva y los abracemos.

Nunca dejaríamos sin responder a una persona que nos habla pero consideramos normal ignorar a un niño que llora, cuando en realidad está trantando de decirnos algo. Aunque no sepa hablar un niño es un ser humano, no tiene menos derechos que nosotros, es más, nosotros tenemos el deber de protegerlo y cuidarlo lo mejor posible. Ser mayores no nos da derecho a ignorarlos, como no ignorariamos a un anciano que llorase en su cuarto en mitad de la noche ni mucho menos le gritaríamos para que se callase de una vez o zarandearíamos su silla de ruedas mientras despotricamos de lo pesado que es.

La lección más sencilla

Si les enseñamos que en su desaparo tuvimos derecho a ignorar su llanto, en su mente se va a quedar señalado ese mensaje: tienen derecho a ignorar al desaparado. La compasión y la empatía no son palabras vacias, son enseñanzas que solamente podemos tranmitirles con el ejemplo y con la vivencia en propia carne.

En realidad, para los que buscan trucos o manuales de buena crianza, podríamos explicar las cosas de manera muy sencilla ¿me gustaría que me trataran así si yo estuviera en la misma situación que este bebé que llora? Si la respuesta es no mejor no tratar de justificar nada, si no nos gustaría que estando indefensos nos dejaran llorar, no lo hagamos. Es la razón más poderosa y simple por la que hay que atender el llanto de los bebés.

En Bebés y más | Calmar el llanto del bebé, Cuidar a un bebé que llora mucho sin perder los nervios




Viajar en coche con bebés: elegir un asiento infantil

Posted: 16 Jul 2010 05:00 AM PDT

Sistema de retención infantil

Avanzando en este especial sobre viajar en coche con bebés que estamos desarrollando estos días en Bebés y más, hoy le toca el turno a los asientos infantiles, esas sillitas especiales para llevar a nuestro bebé a bordo de un coche que técnicamente reciben el nombre de sistemas de retención infantil.

En el mismo nombre técnico de estos dispositivos está su razón de ser, y es que en caso de que nuestro coche sufra una colisión, no hay brazos lo suficientemente fuertes como para retener al bebé y además los cinturones de seguridad para adultos resultan inadecuados para el niño e incluso peligrosos para él. En un caso como este, sólo un sistema de retención infantil adecuado a la talla y peso de nuestro bebé es capaz de mantener al pequeño a salvo y en su sitio.

Echándole un vistazo a lo que encontramos en el mercado, vemos que hay una enorme variedad de sillas para llevar al bebé en el coche. Pero, ¿son todas iguales?

Como sabemos, existen diversos grupos de sillas infantiles para el coche dependiendo de la talla y peso del pequeño (y si no lo sabemos, os recomiendo darle una lectura a ese post), y lo cierto es que las soluciones que nos ofrecen los fabricantes para cada grupo no sólo se diferencian en el precio… aunque también. Con todo, a la hora de elegir un asiento infantil lo que nos interesa observar son tres aspectos: firmeza y flexibildad, anclaje de la silla, y sujeción y confort del niño.

Firmeza y flexibilidad

Un buen asiento infantil debe servir para proteger al bebé o al niño en caso de colisión, y eso lo logrará minimizando el movimiento relativo entre el niño y el vehículo durante una colisión y absorbiendo parte de la energía cinética que se libera en un choque. Si el sistema de retención infantil no es capaz de eso, algunos de los movimientos que experimente el bebé durante la colisión pueden causarle lesiones, y toda la energía que no absorba la silla tendrá que absorberla el niño, lo que sin duda le causará daños de consideración diversa llegando hasta el riesgo de muerte.

Por eso, la silla del bebé debe ser lo suficientemente firme como para mantener al niño a salvo con independencia de que el impacto se origine por uno u otro lateral del vehículo, por la zona delantera o por la parte posterior. En cualquiera de esas situaciones, la silla debe mantenerse firme, ya que cuanto mayor sea el movimiento que experimente, mayores serán los riesgos de lesión para nuestro pequeño.

Sn embargo, si el sistema de retención infantil que empleamos es demasiado rígido, puede llegar a quebrarse en caso de impacto. Por eso, aunque sea firme a la hora de proteger al bebé, la sillita tiene que reunir una flexibilidad suficiente como para absorber parcialmente la energía liberada en una colisión sin que su estructura se vea comprometida en ningún momento.

Anclaje al asiento

Tradicionalmente, los asientos para bebés y niños se han fijado al asiento empleando solamente el cinturón de seguridad de tres puntos. Y aun dentro de esa forma de anclar la sillita encontramos una cierta diversidad cuando recorremos el camino que hace el cinturón, y así descubrimos sistemas de retención infantil con un simple pasador para el cinturón mientras que otros apresan el cinturón impidiendo que se deslice y que por tanto la silla se mueva en caso de colisión. Ese es el primero de los puntos que nos interesa tener en cuenta cuando buscamos el asiento infantil ideal.

Sin embargo, el anclaje de los sistemas de retención infantil sólo con el cinturón de seguridad de los adultos puede darnos un problema ya que, dependiendo de la velocidad a la que se circula, en caso de colisión puede ocurrir que el asiento infantil se desplace para luego ser retenido por el cinturón. Y en este ir y venir de la silla, el niño se verá sometido a unos esfuerzos que pueden causarle lesiones, por ejemplo, en la zona del cuello.

Para minimizar esa movilidad de la silla infantil se creó el sistema Isofix, que ancla el sistema de retención infantil al asiento del coche con un par de ganchos. De esta forma la silla infantil queda unida completamente al vehículo y se minimizan los vaivenes en una colisión. Por eso cada día son más los vehículos que montan los anclajes Isofix en sus asientos para que puedan ser empleadas sillas infantiles que cuenten con este tipo de fijación.

Anclajes Isofix, Top Tether y pata de apoyo

Sin embargo, el Isofix tenía una limitación: en determinadas colisiones la silla se volcaba hacia adelante. Por eso apareció el Top Tether como complemento al Isofix. El Top Tether no es más que un tirante que asegura el asiento infantil por su parte superior manteniéndolo anclado a un soporte específico del vehículo. Y, por otra parte, la pata de apoyo es un soporte que se ancla al asiento infantil y se parapeta contra el suelo del vehículo, evitando el vuelco hacia adelante de la sillita. Para saber más, hay que consultar el manual del asiento infantil antes de instalarlo en el coche, porque cada fabricante tiene su propio sistema de fijación dentro del estándar Isofix.

Además, hay sistemas de retención infantil que se articulan para permitir una mayor accesibilidad a la hora de colocar al pequeño en la sillita. Es el caso del Axiss de BebeConfort, que permite girar la parte superior de la silla para colocar al niño y fijar sus arneses de cara al exterior del coche. Cuando esto está hecho, basta con girar la silla de nuevo hacia el sentido de la marcha.

Sujeción y confort del niño

Porque otro elemento que debemos tener en cuenta a la hora de elegir un asiento infantil es la sujeción de nuestro pequeño y también su comodidad. La comodidad del pequeño debe ser comprendida como algo que queda más allá de, por ejemplo, si el niño suda o no en el asiento. Y sí, ese es un problema frecuente que suele angustiarnos como padres, que pone nervioso a nuestro bebé... y que tiene como solución emplear el aire acondicionado con moderación y hacer pausas adicionales en la conducción para que el bebé pueda airearse de vez en cuando.

Pero hay otros parámetros por los que deberíamos considerar la comodidad del pequeño, y que están relacionados con su salud a medio y largo plazo. Si el bebé viaja encogido, con el pecho comprimido o con la cabeza caída sobre los hombros, esas posiciones no le van a ayudar en un correcto desarrollo, e incluso algunas de ellas pueden ser peligrosas en caso de colisión.

Por eso, la posición del bebé debe ser lo más natural posible, pero manteniéndose en su sitio incluso cuando se duerme. Es decir, que se duerma en el coche puede ser saludable, pero no que caiga dormido, que no es lo mismo. Y esto sirve también para cuando ya no hablamos de bebés sino de niños. Si duermen, que duerman, pero que no se desparramen, porque al hacerlo estarán quitándose una buena dosis de la seguridad que les brinda su asiento especial.

Niño durmiendo en el coche

¿Cómo evitar que se caigan hacia un lado? Como todo, depende. Si acostumbramos a nuestro hijo a que mantenga la postura adecuada en el asiento, eso será positivo. Y si la silla que empleamos tiene laterales que mantienen la cabeza del niño en su sitio, mejor que mejor. Y en casos extremos, cuando todo falle y el niño se caiga de sueño, no nos quedará más remedio que hacer una parada, recolocar al pequeño en su posición ideal y luego reanudar la marcha. Mejor eso, que dejar que nuestro hijo cultive una serie de lesiones en la zona cervical, por ejemplo.

El niño debe mantener siempre una posición de ocupante de vehículo; además eso le ayudará a comprender que un coche no es una extensión de un patio de juegos sino un medio de transporte. Y como tal ocupante de vehículo, debe viajar con el cinturón pasándole por el centro del hombro en el caso de los mayores y con los arneses de las sillas de Grupo I en el caso de los niños de hasta 18 kilos. Si los acostumbramos desde pequeños a ir sujetos, aunque no presionados, de mayores no tendrán ningún problema en utilizar los cinturones de seguridad para adultos.

Y llegamos a otro punto, que es el de la medida del asiento infantil. Una costumbre arraigada ya en nuestro país consiste en ir midiendo hora tras hora el desarrollo de nuestros hijos para, a la mínima que esté justificado por milímetros o por gramos, trasladar al pequeño a una silla infantil de mayor medida o de un grupo superior. No es cuestión de criticar esta práctica, pero siempre hay que tener en cuenta que un sistema de retención infantil es un sistema de seguridad pasiva del automóvil, y como tal está pensado para funcionar entre unas determinadas cotas. Si el niño viaja demasiado holgado, o por el contrario demasiado encajado, en caso de necesidad el sistema puede no funcionar de la forma que previó su fabricante.

Homologación europea, ¿garantía de calidad?

Para acabar este post, una reflexión. Siempre decimos que un sistema de retención infantil debe contar con el sello de homologación europea para que podamos estar tranquilos, ya que esa etiqueta naranja con la marca CE constituye una cierta garantía por cuanto el asiento cumple con una serie de normas que acreditan la seguridad de ese dispositivo.

Sin embargo, como ya hemos comentado en alguna que otra ocasión, no todas las sillas infantiles ofrecen un buen nivel de seguridad. Los informes anuales del RACE, por ejemplo, nos pueden dar una pista de por dónde va cada modelo. Con todo, cada poco tiempo las mismas marcas van haciendo que sus asientos evolucionen y mejoren en seguridad, por lo que conviene saber en el momento de la compra qué referencias existen sobre cada silla en concreto.

Va un ejemplo: en enero de este año unas pruebas de impacto practicadas en Alemania sobre algunos sistemas de retención infantil ayudaron a detectar algunos fallos graves en sillas de cuatro marcas diferentes (Chicco, Concord, Recaro y Storchenmühle). En el mes de abril, la mayoría de esos modelos habían sido modificados y volvieron a pasar la prueba, esta vez de forma correcta, y es que la ingeniería en materia de seguridad avanza a cada momento. Afortunadamente.

Foto | Tree House 1977, monozygotic.com
En Bebés y más | Viajar en coche con bebés, Todo sobre los sistemas de retención infantil

El detalle del club

En el Club Opel Meriva de Bebés y Más, proponemos un espacio donde compartir las ideas, experiencias y promociones relacionadas con el coche como un vehículo para la familia. Permanece muy atento a esta sección y tendrás acceso a toda la información que necesitas sobre niños y bebés como factor decisivo a la hora de comprar un coche.Una página que pretende aportar contenido valioso para todos los padres que estén en la complicada situación de elegir un buen coche para viajar cómodo y seguro con los más pequeños.



¿Es perjudicial el aire acondicionado para los bebés?

Posted: 16 Jul 2010 01:00 AM PDT

aire

Cuando el calor aprieta, las elevadas temperaturas pueden hacerse insoportables tanto para los adultos como para los bebés y niños. Por eso, en sí el aire acondicionado no es perjudicial para los bebés, si se usa correctamente.

Para ello hay que tener en cuenta dos factores: la humedad y la temperatura. Cuando hay un bebé es mejor poner la temperatura ambiental a unos 25ºC y al extraer la humedad los adultos se encuentran confortables y el bebé no se enfría, consiguiendo una temperatura de confort (más-menos un grado).

El riesgo está en los aviones: para los vuelos, así como para cualquier viaje en transporte o cualquier salida a un lugar en el que no controlemos nosotros la temperatura, es conveniente llevar una chaquetita o manta para el bebé. En los aviones la temperatura ambiental suele ser de 22º pero la humedad está al 20%, por lo que al cabo de poco tiempo todo el mundo empieza a tener sensación de frío.

En mi opinión, deberíamos ser más osados con las quejas y peticiones a los responsables de transportes, centros comerciales, restaurantes… si consideramos que, tanto para nosotros como para los bebés, las temperaturas del aire acondicionado no son las adecuadas.

Seguro que alguna vez os ha pasado, tanto para la calefacción como para el aire fresco, y la mayoría de veces nos callamos. Pero tanto para la salud como para el cuidado del medio ambiente no es apropiado que se mantengan temperaturas que sobrepasen los límites del confort, ni en verano ni en invierno.

También, para el correcto empleo del aire y que no sea perjudicial, hay que cuidar los filtros del aire acondicionado, que han de limpiarse regularmente para que no acumulen suciedad.

El uso masivo de los sistemas de climatización en verano generan cambios bruscos de temperatura que tampoco son buenos, para lo que se recomienda de nuevo el uso de una chaqueta e intentar que el cambio de temperatura sea gradual.

Por otro lado, está el riesgo de los grandes aparatos de aire acondicionado de que produzcas infecciones debido a la mala limpieza, como la legionela. Si no hay un servicio de mantenimiento de los aparatos adecuado se produce un aumento de las bacterias.

Finalmente, señalaremos que no hay que poner al bebé directamente frente a los chorros de aire acondicionado (coche, casa…), sino mantenerlos fuera de su alcance para evitar un enfriamiento excesivo y que se resequen las mucosas y vías respiratorias.

En cualquier caso, el aire acondicionado en sí mismo no es perjudicial para los bebés, sino que les pueden ayudar a estar cómodos frente a las elevadas temperaturas, así como a evitar golpes de calor, siempre que los expongamos adecuadamente y cuidemos el confort de la temperatura.

Vía | Reflexiones de un pediatra curtido
Foto | Yoni Lerner en Flickr
En Bebés y más | Bebés y niños en verano: prevenir un golpe de calor, La temperatura ideal para que el bebé duerma, El aire acondicionado y los bebés




Los lácteos en la alimentación infantil: ¿qué leche artificial es mejor?

Posted: 15 Jul 2010 09:00 PM PDT

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Muchos padres que empiezan a alimentar a su bebé con leche artificial se preguntan cuál es mejor. Lo cierto es que son todas muy similares (aunque no iguales) y es difícil concluir cuál de ellas es mejor.

Como enfermero recibo visitas de los fabricantes de leche artificial, explicándome lo buena que es la leche que fabrican en comparación con las otras. Curiosamente (o no tan curiosamente), todos explican que la buena es la suya y te lo muestran con estudios.

La conclusión que extraigo personalmente es que unas tienen unas características beneficiosas que otras no tienen y viceversa. Esto hace que una vieja recomendación “dale de todas”, pueda seguir vigente hoy en día. Aunque sí es cierto que ya hay algún análisis comparativo que podría ayudar a posicionarse.

La OCU las estudió hace poco

La OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) publicó en Diciembre de 2009 un análisis en que comparaba varias marcas de leche artificial puntuando 20 parámetros de las mismas, que se englobaron en cinco subgrupos: etiquetado, preparación, nutricional, carga renal e higiene.

Las fórmulas se organizaron, de mejor a peor de la siguiente manera: Enfalac Premium 1 (83/100), Nativa 1 (80/100), Nidina 1 Premium (80/100), Milupa Aptamil 1 (78/100), Novalac 1 (78/100), Nutriben Natal (78/100), Similac 1 (76/100), Hero Baby Inicio 1 (76/100), Puleva Peques 1 (74/100), Nitricia Almirón 1 con Inmunofortis (73/100), Blemil Plus 1 Forte (73/100), Adapta Más 1 (73/100) y Sanutri Natur 1 (69/100).

¿Son mejores las que llevan DHA?

El DHA es un ácido graso poliinsaturado que ha demostrado ser importante para el desarrollo cerebral de los bebés, que está presente en la leche materna (entre otros nutrientes).

De un tiempo a esta parte muchas fórmulas para lactantes, por no decir todas, lo han añadido en su composición y eso les ha servido como estandarte para mostrar su producto como mejor que otros. De hecho, como digo, muchos visitantes insisten en que sus leches llevan DHA y ARA (otro ácido graso importante) y por eso los profesionales deberíamos recomendarlas.

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Sin embargo hay estudios (y entre ellos una revisión Cochrane), que concluyen que la inclusión de DHA en las fórmulas para lactantes no aportan ningún beneficio en los bebés. Esto no quiere decir que el DHA no sea bueno, sino que probablemente no es igual que el que se encuentra en la leche materna. El que se incluye en las fórmulas artificiales se extrae de microalgas fermentadas mientras que el de la leche materna, evidentemente, se forma en la glándula mamaria.

Por lo tanto, de momento, la inclusión de DHA en las leches artificiales no aporta beneficio alguno y sirve como muestra de que complementar la leche artificial con sustancias propias de la leche materna no es un éxito garantizado, ya que no todas las sustancias de la leche materna pueden conseguirse en un laboratorio y no siempre que se consiguen ofrecen el mismo efecto.

¿Hasta cuándo deben tomar leche artificial de inicio?

Las leches analizadas por la OCU son todas las llamadas “tipo 1” o de inicio. Las recomendaciones habituales para los bebés que toman leche artificial (si hacemos caso a las etiquetas) son: leche de inicio “1” hasta los seis meses, leche de continuación “2” hasta los doce meses y leche de crecimiento “3” a partir de los 12 meses.

A partir de estas recomendaciones hay otras muchas, que no tienen por qué estar mal ni ser mejores que la anterior. Yo voy a ofrecer mi visión y luego que cada cual haga lo que considere mejor.

Como la leche de inicio es la fórmulas para bebés que más se parece a la leche materna (teniendo claro que se parece todavía bien poco) y teniendo en cuenta que los bebés que toman leche materna tienen como recomendación tomarla hasta al menos los dos años, yo daría leche artificial de inicio, o tipo “1” hasta los 18 meses, momento en el que alternaría con la leche de vaca hasta que la segunda sustituyera a la primera.

Como variante a esta recomendación podría decirse leche de inicio hasta los 12 meses y a partir de ese momento empezar a ofrecer leche de vaca o leche de continuación. Si se opta por la segunda, darla hasta los 18 meses y pasar entonces a la leche de vaca.

Las leches de crecimiento no me parecen útiles
, por ser leche de vaca con nutrientes añadidos que ya se encuentran en otros alimentos y no las utilizaría.

Más información | OCU
Fotos | Flickr – paul_houle, Alessandro Perilli
En Bebés y más | Los lácteos en la alimentación infantil: la leche artificial (I) y (II), Los lácteos en la alimentación infantil: inconvenientes de la leche artificial (I) y (II), La leche de continuación no es realmente necesaria para los bebés de seis o más meses




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